martes, 20 de junio de 2017

VOLVER (II)


Y que por San Juan robemos
silencios de los carros y portales,
y fabriquemos flautas de saúco
en las tardes de un verano intermitente,
que a salto de mata y viento
cantemos,
a voz en grito,
la lluvia que nos done la Virgen de la Cueva.

Que por Invierno se nos hieran las rodillas
hasta volverse huellas
sobre el lodo y sus canicas ablandadas,
que levantemos cabañas de viejos troncos
para recordar ser tribu,
y que hurtemos tizas blancas
con las que dibujar en las paredes.

Y planeemos nuestra fuga a la hora del recreo,
para escondernos
entre las olas frías de Septiembre
o para arañar minutos sentados en un banco,
retando horas,
observando en el salto de los peces
su salpicar minúsculo de escamas.

Que seamos niños sin zapatos
prestos a ensuciar de barro sus talones,
niños sin sombra lanzados en carrera
por la cuesta que a la mar nos guíe.

Inventemos sin ambages un lenguaje
con palabras imposibles.











miércoles, 14 de junio de 2017

AL FINAL DE LA RUTA


Cuando la Luna se agrieta
dejo un reguero denso tras de mí,
una señal intermitente
sobre la que veis correr
el acerbo antiguo de mis oraciones.

No castro el tiempo con demandas,
no reclamo presencias,
levanto paciente
sobre el laberinto de los años
el confín de mis indultos.

Sentado sobre el banco de las ideas
cato el vino dulce
de la longeva malvasía,
alzo firme la copa de los días idos
para brindar por los robles
sin el afán de verlos medrar,
y narro historias increíbles
a quiénes las quieran oír
en el crujir de mis recuerdos.

Recorro el mundo
en la parca compañía de mis piernas,
cosiendo los retales
con los que distingo el andar vecino,
no siendo ni lamento ni quejido,
solo eslabón de sonrisas,
silencio y sonido regalados
sobre una alegría de teselas.












martes, 13 de junio de 2017

UN POEMA EN LA CALLE


Mis mañanas son el cuenco
de humildad de días neutros
donde se imprime despacio
el bosquejo de mi curso.

Una huella aporta calma
en mis tardes arboladas,
conjura de ritmos cautos
donde revivir canciones.

Si una frase se revuelve
en la ceguera de un búho
mis noches apagan vientos
en mi mente vuelta hiedra,
llama de rima latente
para subrayar a oscuras
el contorno de mi lecho.

Hay un presente sentido,
un futuro que no importa,
hay poemas en la calle
con los que celebrar la vida,
palma blanca de una mano
extendida sobre el lienzo,
suelo pulido de estrellas
para iluminar temores.







domingo, 11 de junio de 2017

A VECES SOMOS.....



A veces quienes somos
ha de volvernos mudos
para recitar un millar de pensamientos,
y limpiar la corteza de nuestro árbol
hasta continuar henchidos de razones,
hemos de cortar con tijeras áridas
trozos del cielo,
o atar ante nuestros pies un hato cuerdo
de versos en caída libre.

Y nos parecerá un abismo
lo que es aire respirado de la vida,
y a veces respirar se nos volverá sima,
estancia donde filtrar truenos
o camuflaje para un grito de cansancio
en nuestra carrera de obstáculos,
o sentirnos el pulgar de un niño
donde enredar los horizontes.

A veces una duda
se transforma en coro valiente
con el que despedir pasados,
y convertirlos en recuerdo de alegría
cuando nuestra llave cesa de lamentar
las puertas que se abren
de par en par a lo intuido,
y unas sandalias rotas
se abandonan entre las arenas
para confirmar el caminar,
descalzos.


domingo, 4 de junio de 2017

LA MEMORIA DE LOS ARCOS



Imanes con sabor a vino blanco
y gargantas de licor hirviente
esparcidas entre las lluvias del invierno.

Veinte años casi imberbes
volando en los colegios del deseo,
atravesados de ansiedad
sobre el filo de las noches de tabernas
y de la embriaguez del baile.

Paredes salpicadas por líneas húmedas
y encuentros renqueantes,
espaldas aclimatadas a las goteras,
pies silvestres
empapados de callejuelas del viernes.

Viejos soportales de nuestra juventud
donde ocultarnos de ojos ajenos
entre sombras escogidas,
habitaciones abiertas
desde las que rogar un beso,
arcos bajo los que sugerir
caricias furtivas de viento frío.

Veinte años para caminar noches,
vacilante al regresar al hogar
a protegerme ante el viejo radiador
donde secar mis zapatos,
con su perfume guardado en los dedos
para envasarlo en el jarrón
de nuestra unión de aromas
y nudos de secretos.




viernes, 2 de junio de 2017

NUESTRA LUZ ENTRE LAS LÁGRIMAS



Ha sido nuestro trecho pedregal del miedo,
pasos de la infección de nuestras llagas,
y ahora somos curvas de vida
que se encuentran sin reclamos,
sin siquiera ninguna petición
más que el sentimiento
y la paz de vernos reflejados
uno en otro y en nosotros.

Descansemos,
abandonadas las manos en un roce,
recostados sobre un colchón viejo,
encontrándonos entre las lágrimas
que han creado cristales puros
en nuestra lámpara diáfana,
encendida inventora de estrellas
y fundadora del arco iris del destino.

Amémonos,
siendo, sin cuerpo,
espíritus nuevos que nada pidan,
amémonos envueltos de silencio
entre el vidrio del viejo llanto,
con la fe de observar el tiempo en fuga
en nuestra habitación de cielo claro.

No dormiremos.

Callados ambos
al culminar el día se irá el cansancio,
se irá con la velocidad perdida
de la huida de los instantes pardos
y la mirada unida en nuestro techo.





lunes, 29 de mayo de 2017

POR LIBAR TU MIEL


Sabes que por veces soy candado
del canto anciano de un abad cansino,
armario para un alma de esperanza
y yugo atado al arado de los versos.

Sabes que enfrento temporales
y templo Lunas en estos tiempos vivos,
que guío la timidez de mis palabras
sobre un cordel mecido por el viento.

Sabes que me descalzo cada tarde,
que ante tí cada día me desnudo,
liberado para abrir mis viejas puertas
ante las orillas de tu sueño.

Sé que eres canción de ola ligera,
arcón de recuerdos decrecientes,
a veces dudas dormidas en tu almohada
y amanecer repleto de mensajes,
sé que en tus cabellos hay un nido
de musgo blanco y mirlos verdes,
que nace tu sonrisa de las aguas
y alcanza en curso suave
mi cántaro inocente.

Y hoy pido permiso para hablarte
de cómo en mi flota el aleteo
de las mariposas cuando rompen
nuestros silencios,
decirte que me agito como abeja
cuando libo la miel que tú liberas
entre la flor dulce de tu cuello,
de cómo me envuelvo entre tu aliento
con el claro de tu voz en mis oídos.

Ahora he de decir que entre tus brazos
sincronizo mis latidos a los tuyos,
intuición adivinada y comprendida
en el temblor de una mirada,
con tu pulso añadido entre mis labios
en un suspiro.