sábado, 30 de abril de 2016

SOLO SÉ


Si me pides que cartujo sea en el silencio,
eso seré desde lo alto de las torres
de una ermita clausurada a cal y canto.

Mudo,
presente y callado allí donde te encuentres,
sin soberbia y sin ofensas.

Mudo,
para ti, para tu mundo,
secreto afinador de las libélulas.

Mudo
mas no cobarde;
aún quedarán las estrofas entre árboles.
que caminarán conmigo en mis mañanas
cuando te llame y te presentes
a entregarme tu mano entre mis palmas,
aún quedarán los pasos compartidos.

Mudo,
pero no monje de mudanza opaca
si cantan la alborada las parejas de los mirlos,
o las tórtolas se entregan al amor entre las ramas.

Callado,
regresaré a mis patios y a tu parque,
y desde ellos narraré el ser amante
en la clausura de mis versos
y urdiré con hilos invisibles
las telarañas del recuerdo.




AMANECER ( III )


Porque en nuestras pupilas
se esparce la espuma,
la experiencia del Sol,
el azar de Venus altanera
ebria en su tejido celestial del Junio fiel.

Lo sabemos.

Restauramos con los versos
nuestras torres de los siglos del granito,
apuramos con las manos
el incienso del deseo y de la calma.

Descubrimos el arraigo,
las puertas encarnadas entornadas,
en cada palmo de corteza
de la tierra que, pausada, nos responde.

Por ellos, por nosotros,
encendemos velas verdes
cada vez que se desprenden
matas de menta y aire,
hojas de papel escrito en sueños
de nuestras madrugadas cálidas.

Porque somos, existimos,
observamos el juego del mar,
la distancia oculta en los recodos
de nuestras mañanas de cera,
la brisa en nuestra piel de vida,
hasta olvidar el olvido de la penumbra lejana,
de nuestro miedo a habitar el presente
con los pies enrojecidos
en el placer de caminar
sin meta, ni fin, ni tiempo.

viernes, 29 de abril de 2016

AMANECER ( II )


He recogido en mis bolsillos
todas las fuentes que los truenos han abierto,
guardado los tesoros de los robles,
y girado, como estas golondrinas,
en torno a la capilla que a la hiedra reza
su oración de los guijarros del arroyo.

Hoy y siempre.

Descalzo sobre el barro,
sentado ante las peñas
de mi montaña sacra tan amada,
bajo el agua, las nubes y la bruma
de este amanecer opaco.

Vestido de la lluvia, por la lluvia,
enraizado como helecho,
como espora existencial y desarmada,
hoy y siempre,
poseído en este día que renace
en los claros de los sueños de las aves,
en hojas secas que alimentan esta tierra
con crujir y rumor bajo mis plantas
de andariego de estaciones legendarias
de los días de guerreros y druidas,
de las manos de maestros de cinceles.

AMANECER ( I )


Amanece.

Despacio, silencioso, tan callado
que ni el viento altera con su vuelo
el rubor brillante de la Luna.

Tras las nubes grises como humo
despierta el Sol.

Canta un gallo,
cantan las hojas,
cantan las hierbas
una alborada de verde y de rocío.

Amanece.

El barro adherido a los zapatos,
mi mirada atravesando
la penumbra que se aleja,
domada,
dominada por la plata
de las gotas que resbalan
suavemente hasta los charcos.

En sonidos,
entre luces,
amanece, tan despacio,
que hasta la voz de Dios guarda silencio.


jueves, 28 de abril de 2016

SIETE AÑOS Y UN DIA


Desvanecen trasgos tras de las paredes,
las brujas reniegan de crear ungüentos.

La infancia se borra en chistes y cuentos,
al lado del fuego,
que el abuelo narra volando los dedos
sobre las hogueras en noches eternas
de eternos inviernos.

No queda en el pozo de antiguos deseos
el berrido grave del arado huraño,
ni tampoco lluvias mojando la paja,
salpicando el tiempo.

Por los setos verdes de su vieja aldea
despacio se van las viejas leyendas
hechas un ovillo,
dentro de maletas que corren, huyendo.

El acero espera mutilando orgullos,
quemando abandonos,
calzando zapatos de suelas de goma
ante escaparates de reflejos grises.

Se olvida en aceras la presencia clara
del río vibrando,
el acento dulce de viejas canciones
que arrullaron nidos.de pájaros blancos
entre los pinares.

Gobierna su aurora el humo escaldado,
sus tardes sonidos de metal rugoso,
se esparce en su oído infierno de voces
que apuran relojes.

Corre hacia la escuela con la prisa lenta
de libros que pesan sobre la conciencia,
y cierra sus ojos a la algarabía
de trotes urbanos que violan los días
de días hermanos de vientos revueltos.

Se muere la infancia prematuramente,
madurando a golpes
de bombillas rojas, amarillas, verdes,
que habitan el alma muerta y revoltosa
de calles gastadas.por pies insurgentes.




.







lunes, 25 de abril de 2016

HERMANDADES NUEVAS


El día llegará en el rugir de antiguas puertas
que abriréis con el crujido de bisagras oxidadas.
y en el batir de las aldabas herrumbrosas.

Vosotros
los resignados,
los rechazados,
los nunca convidados al banquete de los mendigos,
los que siempre aguardáis sin habla ni palabra,
brincaréis y danzaréis por las calles,
abrigados en los soportales de la verdad
y de la libertad de soñar.

Vosotros,
aquéllos que callados
construís las conjuras de las serpientes y del barro
aplastaréis las puertas del bronce esclavo
con vuestra lucha silenciosa,
sin rencor.

Caerán las rejas por siglos clausuradas
con millares de cornetas resonando
en la Jericó derrumbada entre acordes de la Paz,
los muros del castillo verán crecer
la biblioteca de vieja simiente que rebrota
dorada como trigo de páginas gastadas,
libres en vuestras manos libres.

Será el cantar de viejas sendas nuevas,
de las hojas firmadas
por vuestros dedos inundados de deseos,
de la sangre de los mártires ausentes
transformada en alimento de conciencia milenaria,
de ecuación de sentimientos
y de cuentos ocultos en la memoria colectiva,
será la redención de las leyendas,
la oscuridad que se aleja en la lectura común
en el idioma que quiebre para siempre
el granito de este silencio heredado.

domingo, 24 de abril de 2016

MI COMPAÑERA (SOMBRA DE LUZ)


Nos esperan las peñas de un otero,
colinas templadas de alboradas.
Será largo el camino;
los pies nos moverán
arrebatados por su música,
acogidos por esta tierra cautelosa
e imantada por milenios.

Herederos de letargos
despertaremos al andar,
cansados pero plenos
cuando alcancen nuestros ojos el ocaso.

No aceleres,
los bosques no reclaman nuestra prisa;
en su canto nos alertan,
en sus troncos nos sonríen.

Despacio, no aceleres.
Las fuentes nos contagian de sonetos.

Despacio, aún más despacio.
No olvidemos que el camino es llanto y alegría,
son helechos acoplados a la piel,
es el manto dibujado por el musgo.

Sin urgencia.

Es el tiempo por si mismo desplazado,
es la niebla que pronuncia nuestra boca.

Solo nosotros y las montañas,
entre el aroma del brezo,
y tú a mi vera,
siempre en mi orilla,
consejera en el caminar eterno,
mensajera de mis sueños.

Surges entre los días
de los verbos imperfectos
desde esta ladera que atacamos,
tú y yo,
almas conscientes de nuestras huellas.

Conjugas constante mis pensamientos,
mis pasos lentos,
sigues mi ritmo.

Solo nosotros y la montaña,
y tu a mi lado,
acompasando cada revuelta,
cada murmullo,
y siempre al frente desde los pies.

Mi sombra larga, mi compañera,
mi amiga siempre,
mi parte eterna.

sábado, 23 de abril de 2016

GEOMETRIA VITAL

Dibujamos sin cesar para buscarnos,
dibujamos con compás y cartabones
nuestros ejes y destinos.

A veces esas líneas se rematan,
otras tantas no se tocan,
y otras mas
se vuelven círculo o parábola,
o hipérbole o palabra al lápiz adherida.

De paralelas nace nada,
desencuentro,
de curvas la pasión de cuerpos ciegos,
perpendicular se hace la vida,
de contacto fugaz y mancha escasa,
tropiezo de un minuto,
de unos días.

La tinta y el grafito lo conocen,
manejados por los dedos y el destino.

Es la huella que trazamos en los tiempos
manteniendo en nuestro pulso
la geometría vital,
el surco al azar,
la mirada impuesta en nuestro parto
ante el contrato que firmamos

Nada somos más que líneas,
convergentes, divergentes,
elevadas, agotadas,
de urgencias o calmadas
al arribar nuestro ocaso;
álgebra indefinida, imperfecta,
divina, humana,
que aspiramos a alcanzar con nuestras manos.

jueves, 21 de abril de 2016

TUS LUNAS, MI VOLCAN

Cuando se encuentren tus Lunas
con mi volcán encendido
se enredarán las sinastrias,
se incendiará el Universo.

Nos tenderemos, con calma,
entre la vida y los sueños,
dibujaremos, despacio,
el placer en nuestras voces,
regiremos el destino
desde peldaños de plata,
trazaremos con tus ramas
el olor de la resina.

Cuando se congele el viento
sobre tus montes amados
me enseñarás tu cintura,
te mostraré mis deseos,
consumaremos la aurora
tras cabelleras de nubes,
trenzaremos tras las sombras
nuestros jardines de lirios.

Cuando alcancemos el cénit
despertaremos al alba,
tus manos sobre mi rostro,
mis manos sobre tu alma.

miércoles, 20 de abril de 2016

TRAS LAS TORMENTAS


Te encontraré tras la lluvia
cuando enhebre filamentos
con mi ritual de verbos y pronombres,
y buscaré en tu mirada
la tarde preñada de las vides recias,
la noche que avanzará las tormentas,
el verso furtivo
escondido tras la ternura de los robles.

Buscaré ser el poeta de tus noches sin Luna,
casado con tu luz,
uncido en ella
como entre surcos de mi pudor olvidado,
como entre olas,
como delfín que entre ellas juega.

Buscaré con mi voz tu voz completa,
contaré en los versos claros de tus aguas
lo que sientes,
lo que anhelas.

Callaré cuando hables,
o escucharé el silencio
que a mis días le regales,
o sentiré con tu presencia entre mis brazos
el rumor de las mareas.

Alto soñaré,
si así lo quieres,
en voz alta para ti,
inmensa y clara
habitante entre el blanco y el violeta,
torbellino constante,
pirueta libre de mujer de arena
en tu alma de versos,
en tus versos de piedra.

Bajo escucharé,
si lo deseas,
tus susurros con olor a incienso y hierba,
tus recuerdos de cielos y horizontes,
la nostalgia que me has roto
en mi memoria anciana
con tu vuelo de veletas.

Dejaré que tu calma y tu furor me alcancen,
navegaré tendido en tu sonrisa,
en tu impaciencia,
anclando,
en las barreras del destino,
la meta prometida de tus cuerdas,
cordeles de la libertad de mujer libre,
cadenas de hembra honesta,
rotas por el amor y los violines
de la música afinada en tus caderas.

martes, 19 de abril de 2016

ESTAMPIDA

Los caballos reconstruyen al galope
las calzadas agrietadas de los siglos.
Sus pezuñas hieren fuertes las corrientes,
abren fuentes, cierran cielos, crean surcos,
cicatrices onduladas en su viento.

Los senderos incendiados se separan
por el riego de la luz de esos caballos,
desbocados se han lanzado en su carrera,
orientados por el fuego de cornetas,
herraduras inocentes de energía.

No le temas a su paso desbocado,
no pretendas detener su paso firme
con espuelas de dolor y de preguntas;
son Pegaso destrozando los pasados,
dibujando entre sus crines arco iris,
escribiendo entre sus cascos libertades.

No los domes ni pretendas retenerlos;
su carrera es puente nuevo de horizontes,
nubes blancas agoreras de diluvios,
de aguas limpias desprendidas de montañas.

Cuando sientas un vaivén en el camino
anunciando su llegada irremediable
hazte a un lado y contempla su destino,
piensa claro que ellos saben que los días
que han llegado se edifican de silencio
en la marcha de sus vidas sin monturas
ni jinetes dominantes que las rijan,
ni las normas apretando las quijadas
con el cuero doloroso de las bridas.

sábado, 16 de abril de 2016

HABLAME (I)



Permite que en mis sueños te conciba
desde la urgencia,
con el furor del agua
que inunda madrugadas este Otoño.

Háblame lejana en la penumbra,
acaricia con el son de tus palabras
uno a uno cada uno de mis poros,
mientras mis manos imaginan tus pestañas,
las rosas blancas de tus pechos,
el contorno sonoro de tus labios.

Háblame sin cesar;
guíame en el deseo,
en la paz de tus pausas.
en el umbral de tus ecos.

Hazme adivinar las luces y las sombras
de tu cueva adormecida,
allí donde te ocultas cuando huyes,
cuando alteras el tiempo,
allí donde escondes en ánforas de piedra
tus risas y tus lágrimas.

Permíteme concebirte en esta noche
de oscura Luna esquiva
plagada de las nubes de añoranza.

Dibújame.
Hazlo despacio.
Traza líneas sobre mi,
sobre la aurora de este amanecer de nieblas,
que me marquen para siempre.
Describe mi contorno con tu lápiz,
arrebátame en miradas cada arruga
esta noche de aguafuerte poderoso.


AMORES LARGOS


Mi amor es largo
en tiempo y distancia,
largo en ausencias,
es camino largo
de tierra y aguas
con una meta:
alcanzar tu cintura,
tu piel serena.

Llegaré hasta tu puerta;
una rosa en la mano,
y unos besos prendidos
entre mis labios
para entregarte
en la noche de fuego
que nos espera.

IZANDO VELAS


Esperaré por ti,
por tu voz partida en un lamento,
por ti cada momento
que late en los márgenes borrosos
de la duda de tus velas.

Esperaré sin prisa tu regreso
a este mundo prometido,
envuelta entre la niebla del recuerdo,
dibujando en las siluetas
nuevos lazos de rocío.

Así me sentiré,
guerrero desarmado,
lavando mis llagas de orgullo olvidado,
reservando mi deseo para ti,
para el día que te encuentre,
junto al fuego.

Así te esperaré,
vacío de la tristeza que huye,
con el tiempo disuelto en las agujas
de mis horas limitadas.

Guardaré nuestras flores al abrigo
del hielo y las tormentas,
cercaré con la fe toda nostalgia,
dictaré con mi paz cada resquicio
de estos versos adheridos a tu escala.

Erguiré el altar de la inocencia
en el que respirarnos,
caerán entre sonrisas las murallas
y con sus piedras proyectaré los puentes
que nos unan sobre el río
de las aguas de esperanza.

Cruzaré la ensenada,
alcanzaré tu balcón de Sol honesto,
abriremos el umbral de la bahía
con tu voz y con mi voz
unidas a la par de las fragatas,
con las manos iniciando los incendios
de los meses de las velas recogidas.

Será el encuentro del tiempo y del espacio,
la longitud cruzada de perdones.
de olvidos y de risas anheladas,
del tacto de las frases,
aquéllas silenciadas por el miedo,
ese miedo ahuyentado en mis relojes.

DESDE TU IMPERIO


Aún puedes sentir la huida del tiempo olvidado
ante el crepitar del fuego,
aún queda un recuerdo callado,
una cereza prendida en tus ojos pequeños,
una luciérnaga insumisa
sonriente entre tus labios.

Dame el tiempo de tus pies.
la sencilla luz del atardecer entre castaños,
préstame tu mano para caminar
perdidos en los bosques
de nuestros musgos deseados.

Haz que resuene en tus pestañas
el aluvión de las estrellas,
hazme morar en tu imperio de nieblas,
acógeme a tu lado
bajo el cobertizo de esperanzas,
bajo los tejados rotos
que permitan ver los cielos.

Cuéntame del olor de la madera,
de aquella hierba que segaste
en cualquier tarde húmeda de invierno,
háblame del color de las manzanas,
de donde terminan y comienzan
las arboledas que caminas,
las aguas que bebes,
el mar que observas.

Escucharé,
suave cantaré en la paz de tus rincones
mañanas de palomas frágiles.

Te conoceré cuando calles,
te sospecharé cuando hables
abriendo con tus llaves manantiales
y conjuros de marismas,
y crearán tus uñas olas en mi piel,
surcarán la arena larga
de este cuerpo dibujado en mil combates.

Hagamos un hogar en tu reino de nieblas.



martes, 12 de abril de 2016

PROPONGO


No le cuentes a nadie
que nos vamos a encontrar una tarde de aire puro
amoldando nuestros ojos a la lluvia,
cándidos sobre la silueta de unas tablas,
empujados por el viento crecido en las camisas.

No le cuentes a nadie
que silbaremos un arpegio de blancos infinitos,
que observaremos,
sin temor a evaporarnos,
la vida que retoza en la corteza
de los cantos rodados y torrentes.

Si algo has de contar hazlo al oído
del envés de las hojas de los árboles,
con tu voz atándose a las fuentes
conjugada como un susurro de campanas,
eludiendo en tus acentos
las prisas del olvido y los recuerdos.

Te propongo que forjemos la cadencia,
que forjemos juntos el compás de horas ausentes,
que cantemos sin cesar,
frenando espacios
con un latido constante de pinares,
que encendamos las hogueras
que rocen con sus llamas
las ramas de los sauces despoblados.

Remendaremos nuestras almas
con harapos de retales de colores,
resucitaremos desde el claroscuro,
desde la penumbra que se vierte
ante este Sol de las mañanas abrazadas.

Solicitaré el incendio
de tu aliento removiendo mis entrañas,
y que aliente en tus pulmones el desgarro,
y con él la libertad,
el grito nuevo,
el himno nuevo de sentirte
enteramente libre cuando rompas,
con tu voz agitada por el eco,
estos llanos heridos que habitamos.

No le haremos preguntas a las sombras
cuando se unan nuestras manos,
cuando sienta las respuestas
en las yemas de tus dedos
y el miedo se desprenda de mis labios
al pronunciar el secreto de tu nombre,
pues secretos han de ser nuestros sonidos
revelados por las flores nacidas entre sal,
como telar de la resurrección de la ternura
y voluntad de disolvernos entre lazos
ante el jardín de nuestros rumbos.

Haremos que crezca en nuestros rostros
la piel de la vida en las arrugas
que cerquen nuestros ojos aliviados,
resucitaremos un caudal de ocres y de verdes,
una lágrima desprendida de vencejos,
el deseo del aire entre nosotros,
la necesidad de observar cada sentido,
de sentir cada mirada resbalando
en laderas de suspense en madrugadas.

No le cuentes a nadie nuestro encuentro.

EQUINOCCIOS


Algas que se teñirán
de azul de Luna agradecida,
algas para la soledad imprescindible
de este Otoño que me roza,
sargazos para anestesiar
la ansiedad de no encontrarte,
olas para ser prudente
en el silencio que me acecha,
barcos con las velas
que se inflaman de deseos,
remos con el ritmo obsesionado
de tu ausencia,
calma aparente
de la mar de fondos removidos,
mar de fondo
como ruta perdida de gaviotas,
algas rojas para alimento
de los peces desvariados,
sal en los clavos
de mis lanchas naufragadas,
blasones para el viento
acomodado entre tus ojos,
luz lejana de estos días
de equinoccios acortados.

ESLABONES QUE ROMPER


De aquellos años en que fui
guerrero replegado en sus cuarteles de invierno
nada ha de quedar en mi,
ni siquiera el silencio,
ni tan solo un atisbo de nostalgia,
y aún menos el temblor
de mis manos recabando letras
para urdir esta conjura de sueños
en la que me sumerjo cada día,
orgulloso de sentir la vida
en mis lágrimas,
o en tus sonrisas,
o en la alegría de un perro que saluda
tu llegada hasta su puerta.

De aquellos años nada;
quizá el recuerdo
para observar el ayer con la franqueza
de aprender lo nuevo
naciendo del pasado,
con la verdad de estar uncido
por la elección de lo heredado,
con el sentimiento en el camino
de tu roce de risas,
de mi lamentar de loco,
de nuestro suspirar marcado
en la senda y voluntad de esos instantes
que borran los retazos
de nuestros rastros.

ENTREGAS


Dadme un libro
que me envuelva
en esta maraña
de árboles inquietos,
entre mis mañanas
de Sol y Hielos.
Dadme ese libro
para aprender a leerla,
porque Ella es Piedra
y yo
aprenderé a ser Agua
para horadar con ternura
su dureza.

lunes, 11 de abril de 2016

LUNA DE GUADAÑAS


Una noche me sonrió la Luna blanca.

Desde su cara oculta
oculta sentí la invitación de la guadaña,
el brillo atrayente de su plata
esperando afilada para mi,
predispuesta entre las sombras
a responder con sus rescoldos de violencia.

Guardé en la gruta de mis dudas su pregunta.

Me respondió la voz que suena
bajo el umbral de mis portales,
la que pronuncia el nombre
de los amaneceres en mi almohada solitaria,
aquélla que le grita en su enojo y su cariño
al alma grande de hombre pequeño
que aún no concebía en mi.

De su furia nació la persistencia
de nombrarme como soy,
humano aprendiz de las memorias rotas,
tránsfuga de mis cadenas.

Yerto he sido en las pasiones,
intenso e huidizo,
mil veces arrogante,
triste he sido para afrontar mis huellas,
mis surcos en labradíos inconclusos,
pero ahora sé que amo,
aunque entre tantos juegos
haya calcinado otros tantos sueños.

Ahora sé que no me iré,
aún no ha llegado el día de partir
de esta Tierra que pretendo
asaltar con mis pasos de ermitaño.

Me esperan las pisadas del silencio
de mis temores y terrores fríos,
pero al tiempo la fe
para transformarme en cuerpo fiel
que apriete los dientes y las manos
cuando el miedo los asalte,
me espera la vida completa con sus letras,
con mis versos no nacidos,
guardados en estancias de mi alma.

Queda tanto por contarme,
por contarte, por contaros,
tanto como el tiempo de todos los Abriles
que han de florecer de nuevo,
queda el llanto que me espera
cuando no me escuche,
cuando no te escuche,
cuando me extrañe y te extrañe,
pero desplazaré esta montaña,
rígida roca que me linda,
hasta renacer en la cordura
de olvidar el pensamiento
y crecer en mis incendios.de ser pleno.

Pleno ser,
habitante en instantes de sus lágrimas,
de la lluvia que de mi brote,
necesaria redención de sal y de cristales,
plena vida,
deseada en el contraste de los mundos,
aceptada en mi sonrisa,
en tu sonrisa,
en la risa que a todos nos escueza
como patria completa de hermandades.

Arrancaré la corona de espinas
que yo mismo clavé sobre mi cráneo
en algún día de mi infancia nómada,
sangraré por mi costado,
abierto el corazón,
perdonando y perdonado,
honraré mi pasado y mi presente,
mi sentir, el tuyo,
el nuestro.

Seré amante desde este fuego intenso
que me roce,
que nos roce y que nos sane
transformado a través de la palabra nueva
que prometo pronunciarme
y pronunciarte.

Amar, amarme,
amarte,
conducir en mis mareas este barco,
dejar de naufragar en mi desidia,
abarcar en la mirada la piedad,
la comprensión de tu fuerza y de la mía,
gritar, llorar, reírnos,
habitantes de esta huerta
que adivinan la cosecha
de los frutos que sembraron.

domingo, 10 de abril de 2016

HIPOCRESIA


Persigue con tu huida lo lejano.
despliega tus brazos cual banderas rotas,
gira en círculos,
rompe tu espacio,
con el dolor que se agita entre tus alas.

Despacio deshilacha en un rumor
la sangre del miedo vertida en tu torrente.

Escucha el latir de tu vida asustada
resbalando desde el corazón hasta tus plumas,
plumas ahora negras como cuervos.

Traza con tus manos la tormenta,
no le mientas a ese cielo que te arrulla
despejado pero oscuro por tu sombra,
sombra gigantesca que te engaña
en el castigo de tus ternuras de urgencia.

Otea el mundo,
palpa tu cuerpo alterado,
restaña en aguas frías esas llagas
lanzándote en picado hacia tus simas.

Adorna con mentiras tus mentiras,
decóralas de oscuridad hipócrita,
sé humano como siempre has sido,
jugador en el odio con cartas marcadas,
tahúr sin maña ni mañana.

Naufraga en tu terror a respirar,
adhiérete a esa tabla brillante y corroída
que te empuje hasta ese fugaz faro
entre corrientes leves de su mar de tinta.

Regresa si deseas a tu gruta
o pierde tus pasos en caminos nocturnos,
pero que tu propia voz no te reclame,
no te culpe, no te dañe,
no te acuse de tu nido derribado.

LA HUIDA DE PETER PAN


Intenso es el aroma del verano moribundo,
de las horas que se encogen con sus aguas,
de pies fríos
y de este halo que se hiela de nostalgia.

Hay recuerdos infantiles
navegando por las nubes y los prados,
un amable sortilegio de libretas,
un tañido en las laderas perdidas
en la punta de mis canas,
un ocaso entre las cejas
de un niño que no ha querido crecer.

Parece que aún ayer está cercano;
las madreñas afanándose en las charcas
y en las manos
las castañas robadas en los bosques
y manzanas en los huertos
en tardes largas ocupadas por ventanas
sudorosas por el vaho,
y las nieblas espesas que se cortan
con el vuelo de peonzas
o de combas de colores.

Queda el tiempo detenido en un momento
de veredas anegadas por los musgos.

Se van los días, las estaciones,
se van los años,
quedan los vientos.

DE TU RETRATO


Imagen desteñida en blanco y negro
de niña triste de mirada triste,
de tristeza que no te abandona,
de niña hermosa
que se ahoga en sus derivas.

Alcanzas tu escollera en un dibujo,
en la tinta del amor de quién escondes,
te alcanza su alma desde lejos,
te sorprende
navegando en blanco y negro,
compartiendo como antaño,
como siempre,
siempre amando entre silencios.

Huyes para buscar en tu camino,
huyes para encontrar en el dilema
de tus flores que alguien siembra,
alejado en blanco y negro,
la presencia requerida de tus cienos.

Tus ojos se conforman con el miedo,
se disgregan oscuros en las noches.

En blanco y negro,
dibujada entre los grises del pasado
aún presentes en reflejos de tu lago,
en tu montaña y en tu frente.

En tu cabello en blanco y negro
tu tristeza,
enojos desteñidos,
el amor que balbucea,
se va, se queda,
clavado en ti,
en blanco y negro.

sábado, 9 de abril de 2016

LA PENDIENTE Y LAS HUELLAS


Van dibujando mi orilla
la canción del agua,
los cantos rodados,
la pendiente y el llano,
las mañanas heladas.

Sigo el impulso ciego
del sendero de flechas amarillas,
la fe en los zapatos desgastados,
el rumor de las veredas
hiriendo la corteza de este Mundo.

Amo el murmullo
del roce de los pies sobre los lodos,
el saludo agradable del rocío
que despierta las hojas de los olmos.

Sigo,
no me agoto.

Despertar con el sueño de otra etapa
es soñar en la esperanza
de imaginarme en el destino deseado.

Avanzo.

No me cansan
ni mi mochila ni mis ansias,
ni siquiera la mirada a lo lejano.

Me posee la paciencia
de aquéllos que antes recorrieron
estos tramos de la magia,
me gobierna la humildad de sus pisadas.

Es éste mi instante
para fecundar los pasos,
el sonido y la imagen,
los caminos de serpientes
entre el damero del bosque,
la obsesión por captar la vida
enredada entre hojas secas,
disolviéndose en el aire.

Momento eterno, lento y constante,
de los zuecos en el barro,
de la vida cruzándose en las ramas,
en la lluvia o en el viento,
entre robles y hayas juramentadas.

Serpentea el camino.

Me detengo en lo más alto
entretenido en observar
las huellas que he podido salpicar
desde mi mochila cobarde.

Solo, desde el presente,
miro hacia atrás;
observo mis pasos,
pasado de prisas,
y delante futuros inexistentes.

Solo y presente en silencio me guardo,
guardo el silencio.

A mi lado otros pies,
otros acentos,
tantas lenguas fugaces.

Solos en los caminos,
todos camino,
diferentes en los pasos que damos,
en la mirada con que observamos
vértices de tallos y de corrientes
insistentes en ríos despiertos.

Me vuelvo hacia el Mundo.

Torno a mi avance
en pasos cortos pero constantes
para encontrarme
con el arrullo sobre el regazo
de mi presente.




viernes, 8 de abril de 2016

SOÑANDO


Me tienta por momentos la palabra extensa,
voz devoradora de los lagares
en mis tardes perezosas.

Son largos los instantes
en los que mis ritmos se rigen imperfectos,
hijos voraces de mi fantasía,
tantos los momentos del rigor del eco,
muchas las siestas inconclusas
de extremista de las esquelas vivas.

Mi voz puede sonar irreverente,
altar rígido de algún tiempo huraño,
extraña para algunos,
para otros fuego o agua de bautismo.

Aún no conozco todo lo que sé,
y, sin embargo,
sigo guiado por minutos ensoñados
raudos como trenes del azar.

Creo en la ligereza de mis losas,
confío en la poesía vertida como fuente,
y persigo la belleza,
eslinga fuerte que me eleve
hasta recordar mi origen.

Extingo mis horas blancas sobre un sofá,
y el sueño me vence,
e imagino el placer de mis legañas
en la rotunda confesión
que nace de mi huerto de estrecheces
como una planta silvestre
profunda en sus raíces.

Comparto las entrañas de la hiedra,
la sabiduría excéntrica del manantial ferroso,
la selva lítica de sobriedad expansiva,
y desde ellas la vida,
mi calidez de vida partiendo de las aguas
para elevarse en el pinar perenne.

Sabe mi mente de mi instinto peregrino,
adorador de la Madre Lluvia,
creyente en el aroma de la tierra humedecida,
conoce sus conciertos sobre el vidrio,
sabe mi frente de mis montes,
de mis noches de farolas y de árboles,
sabe del cuarzo
y del rigor de sus inviernos.

Sabe mi conciencia de la madurez del trueno;
de él recoge el fuego,
lo agita en alguna oscura caverna,
lo trae y lo lleva
como Prometeo de promesas.

Y después,
tras el incendio de estos sueños,
la Madre Lluvia retorna a mis mejillas,
redentora matriz que reconozco,
inundación y bautismo de Universo.

jueves, 7 de abril de 2016

ATAJOS DE LLUVIA


Me acerco hacia la selva
de los paraguas danzarines,
que levitan entusiastas en el aire,
entre aromas empapándose
en sus sedas.

En sus telas descifro mis renglones,
con ellos tiño mis ideas,
narro la algarada y el cansancio,
mi deseo vacilante de cascadas.

Fascinantes tiemblan
persiguiendo las goteras,
desarrollan su energía en los aleros,
rodean las esquinas,
enlazados,
apresurado torrente de colores.

Paraguas blancos, negros,
transparentes,
callados o cantores,
lejanos y cercanos,
jugadores con los cúmulos,
veletas de esperanza
girando abiertos al destino,
artefactos que volando se sospechan,
corredores de mis calles
que convierten la llovizna en vida y verso.

¿Y adónde se irá la lluvia
después de hablarnos despacio,
tras nuestra despedida
de pañuelos blancos?.

¿Perseguirá otros paraguas?.
¿Será atisbo del trigo sobre la llana Castilla?.

¿Será tristeza, alegría,
poesía?.
¿Será una esponja,
ironía de sentimientos,
que se desplaza lejos,
muy lejos?.

¿Qué será de nosotros sin nuestra lluvia?.
¿Se romperán los tejados?.
¿Lloraremos,
como ella sabe hacerlo,
cuando se ausente?.
¿Dónde se guiará,
dónde se agotará,
lejana?.
¿Olvidará nuestro acento de canciones?.
¿Será cielo carmesí,
germen que florezca en otros campos?.

martes, 5 de abril de 2016

DIGNIDAD


Días de mi caminar sereno,
sin palabras.

A lo lejos te diviso,
te adivino en la mirada,
en tus ojos de aguas,
embriagada por tu licor de sueños.

Comprendo tus pasos,
tu cielo, tus calles,
ese principio, ese remate,
la virtud infinita que disfrutas
cuando esculpes en las aceras
tu silueta estrecha.

Sé de ti,
de tu sombra iluminada,
de tus tiempos pasados y presentes,
sé de mi,
de tantas frases aún no dichas,
de mis sombras también,
de la luz que persigo en tu presencia.

Sabes quién soy.

Me reconoces en la oscuridad,
perenne entre tus noches
de algún invierno cadencioso
colmado por la lluvia y por el viento.

Haz que mi camino sea el tuyo
a pesar de las espinas de mis rosas,
entre charcos de silencio,
entre estrellas intuidas en la bruma
de tus días y los míos.
Hazme tuyo, hazme digno.

domingo, 3 de abril de 2016

NARRADOR DE OLAS


Despacio se destruyen los acentos hueros
acomodados al confort de suspicacias,
despacio y con préstamos infieles
aceptamos en las hojas que giran insensatas
todo el Mal y todo el Bien que hasta nosotros
se acercan para acariciar en nuestras frentes
la humedad del sudor
y nuestra fiebre arrebatada por murallas.

Desde el llanto de nacer hacemos olas
de trabas y defectos,
y lágrimas consideradas
en su afán cociente de experiencias,
golpes sobre el pecho que nos duelen
como aceptación de pecado de corduras
que recuerdan que nuestro corazón se nos antoja
un rincón atravesado por el miedo.

De esta residencia de minutos lentos,
sobre esta sinfonía de la espuma
incubada por las llamas mortecinas,
de la interrupción forzada de sus puertas,
ha de brotar el germen impreciso de la integridad,
perdida por aquéllos,
cobardes amamantados en el orgullo.

Cuando arda el horizonte será el instante
de tensar los hilos de lo extraño
con las curvas de preguntas que reviven
en la línea primigenia de esta arena,
compuesta por los granos desgastados,
rotos por la falsa luz de sus altares.

No será solo final de días perdidos;
vendrán hacia la noche abierta
las bandadas lloronas de las lechuzas grises
que cruzarán sus candados
alrededor de los eclipses necesarios
para acercar la intuición de los primates
a los ojos asustados de los sabios.

Nos quedará grabado en las solapas
el aliento de los siglos recorridos,
tejido conductor de nuestros vínculos,
nostalgia de los adivinos ebrios;
se quedará prendido entre los dientes
el vaho agazapado del invierno arbitrario,
vulnerado, encanecido.

Así, desde la altura
llamaremos por su nombre a las cenizas,
ampliaremos en lenguas de la Babel orgullosa
los escalones de sus torreones muertos.

Hablaremos en mil,
en diez mil,
en cien mil idiomas diferentes,
sobre las leyendas comunes arrastradas,
haremos collares con frases infantiles
creadas de la Nada,
recreadas desde la distancia para el verso.

Así, desde estos mares
leeremos en voz alta
la verdad de las historias postergadas
en el albedrío libre de sus fauces
en nuestras alpargatas de lisonja amarga.

PRETERITO IMPERFECTO


Esta tentación de vida que me arrastra
hace añicos el pretérito imperfecto,
rompe viejas lanzas cargadas de fonemas,
vuelve ilógica la ecuación sorda
de lugares robados a la cordura
y a la fe remotas.

Si en la tempestad me he ocultado por milenios
he de saber que quebrar mis nubes
significa escudriñar en lo más hondo
para mostrar mis banderas y estandartes,
mi rostro arrugado
recogido en el portal abierto
de los huertos oscuros.

Si desde la atalaya confusa que dominó mi orgullo
solo alcancé a divisar paredes de argamasa
de un único e incompleto castillo desconchado,
he de aprender la lección de anacoreta,
olvidando mis torres,
derribándolas,
y, volando a ras de suelo,
descubrir la presencia ignorante de mi verdad,
mi sinceridad de hombre perdido,
la consistencia del tiempo en el latido
del polvo de la tierra humildemente abandonada,
el chasquido del fuego que pronuncia frases suaves
desde el afán de su madera seca y viva,
la oración olvidada del pescador de almas
o del noble voluntariamente transformado
en pordiosero prodigioso de la Fe.

DIAS

Nos quieren robar nuestros días bisiestos,
apropiarse de nuestras cornisas,
y, con el argumento de que nuestra luz es vulnerable,
golpear con sus talones sucios nuestra humildad,
armar cadenas en nuestras alas agotadas.

Buscan levantar nuevas fronteras con nuestra paciencia,
rayas que nos creamos  incapaces de cruzar
si no disponemos de su salvoconducto invisible,
que les demos las aguas a cambio de nuestro plato de lentejas,
que compremos a buen precio su oferta de la nada.

Nos quieren dominados por el mal de consumirnos
consumiendo y entregando nuestro sudor en sus manos
hasta transformarlo a su contacto en doblones de esclavitud.

Nos arengan sobre la libertad para tenernos atados,
juegan con las frases como con la Tierra que mancillan,
alteran sus sonidos para alterar la Historia.

Nos quieren militantes de mente plana e información sutil.
esponjas de paseo en los festivos nefastos,
eternamente jóvenes en su mercado de cuentas de vidrio,
dormilones ante el brillo colorido de las pantallas.

Nos sueñan infelices mudos resignados,
parte mecánica de su mercancía utilitaria y dúctil.
escarabajos manejables a sus órdenes y engaños.

CALIGRAFIAS

Hay tantas cartas que he dejado de escribir,
tantos lienzos blancos
en los que no tracé mis pinceladas,
y tantas puertas que no me atreví a cruzar.

Humano fui cuando temí
abandonar este rincón que me otorgó mi suerte,
donde cobijjé los resortes de mi azar,
y la calidez socialmente aceptable
de esta civilización de mentes diminutas.

Humano me acepto
me reconozco humano.

¿Pero es Humanidad aquélla que se duerme
orgullosa de sus fallos?.

¿Dónde encontrraré la caligrafía de los sabios?.
¿Dónde se conserva
la biblioteca que nos conceda la visión
de nuestro paisaje interno?.

Como humano he soñado paraísos,
aún los sueño,
pero trato de escapar del artificio
para no ser devorado por avaros
que redactan credenciales de dominio
sobre nuestras frentes,
en nuestras manos,
con su letra nerviosa y humana tinta roja,
tan humana como nuestra esclavitud
de obra y pensamiento.

sábado, 2 de abril de 2016

ARCHIVOS Y PRESAGIOS


Huele, observa, escucha,
calla entre el Mundo.

Espera,
camina el delirio.
capta el hierro de los truenos,
siente el hormigueo
de la arena ante tus ojos,
observa cómo medran las hojas,
escucha su diapasón;
crecen.

Resbala,
rueda colina abajo,
llena tu espalda de tierra,
tus pies de polen,
tu cabeza de lodo.

Ensúciate de pureza.

Respira,
respira hondo el aroma
de la sombra de la Luna,
estornuda hacia el Sol,
cuenta estrellas.

Pinta en tu memoria cada escena
con brochas de nubes,
de lluvia y aire,
llora lágrimas de mares,
atrae con tu llanto de sirenas
las algas a la costa
de las palmas de tus manos;
áselas,
regálaselas al caminante
que encuentres en el sendero de olas.

Ahora habla,
habla ante el espejo del arroyo,
di tu nombre;
verás las palabras girar,
alborotadas,
danzando sobre la piel del agua.

viernes, 1 de abril de 2016

HAMBRE Y SED DE MAR


El hambre de vida no cesa.
Tampoco el mar.

Volveré a volar despacio
sobre los surcos de arena,
con las algas incrustadas en mis dedos
y en mi desnudez de hombre.

No cesará el clamor de las gaviotas
ni las mareas de Junio,
ni se detendrán las olas
ni su murmullo acompasado.

Seguirán las aguas reflejando
cada Estrella, cada Luna, cada Sol,
seguirán girando los barcos y delfines
en esos acantilados rotos.

Seguirá el hambre de vida,
la sed del mar,
la calma y la galerna,
los días de naufragios,
de amores entre redes,
y el viento seguirá su diálogo con las corrientes
y con las sirenas que cantan
las noches de temporal.

No cesará la vida
en este arenal que siento
bajo mi desnudez henchida de presagios,
no cesaré en mi camino y mi silencio.

COMO ADAN


Con el frío en sus rodillas el constructor de rutas
crece hundiendo su calzado,
esparto de sus alpargatas viejas
en el viejo barro.

Oculto en la humedad de su mirada prófuga,
humano fugitivo,
con la sorpresa y el asombro de sentir
el fuego en sus pulmones,
el arte de vivir respirando a puñaladas
la conciencia de pertenecer al aire,
inicia desde el rincón de su desidia
la marcha hacia las nuevas coordenadas
que aún no reconoce.

Avanza al pairo,
sin su brújula,
abandonando entre la noche que se nutre de cigarras
las huellas atrasadas,
despojando de los matorrales de sorderas
las veredas,
las nuevas advertencias de las Lunas,
desoyendo en las estrellas las palabras,
olvidando.

Va sin rumbo.
Eso piensan los que observan sus harapos.

Cuando lo llama la distancia
desaloja los alfanjes y las dagas,
las aleja,
y frecuenta la frecuencia de su lecho,
concierto inocente
de rastrojos arrojados por corrientes
ante las puertas del atardecer del tiempo,
inocuo aspersor inerte de vericuetos sordos,
aspereza del poeta oculto
en la residencia humilde de su pecho.

Haciendo lagos
con las huellas que sus pasos han dejado
hurga en el desenlace de los puentes
y la presencia entre las mantas
de las banderas acalladas,
intuyendo los diluvios enmendados,
confirmando,
desde unos pies escritos,
la sequía abandonada
en el rincón donde hablan los incendios.

Con un pedernal enciende yesca
para iluminar ante el calor de la mañana
el canal donde moran
los secretos y el olvido,
y sin saberlo recauda un manantial de lágrimas,
y esquiva los alfanjes y las dagas;
se las regala al tiempo.

EN EL TEMPLO



Vibran las bóvedas humanas
con el temblor tallado sobre piedra
por la fe de un arquitecto anciano,
elevado su paraíso de columnas adosadas
como un bosque somnoliento,
con la pátina de los días esculpidos
en labor dura de angustia.

Entre el aroma de las flores mustias
el temblor ferviente de unas velas
le grita a las vidrieras seculares,
lienzos púrpura ocultan el olor de la carcoma,
y la vida se hace un alto,
murmurada en el eco de homilías.

En el tilitar del bronce de una lámpara
que aletea entre los rostros
se resume la extenuación errante
de los feligreses y sus cantos,
ronroneo de voces roncas
y salmodio de las tardes marchitadas.

Dios se oculta en las esquinas,
oye las palabras que se apagan;
escucha,
se detiene,
y calla.