domingo, 24 de julio de 2016

PARTIDAS




Te he dejado partir,
te has ido a un invierno de ocasos.

El latido presente se transforma en pasado.

Flota,
se deshace en los prados
de neblina blanda de antiguo verano.

No me quedan lamentos,
no me quedan
gritos lejanos para tu olvido,
ni ruge callado mi miedo de antaño
a tus partidas,
a mis apegos.

Resbala en mi espalda la tristeza perdida,
alcanza el suelo,
gira y se va,
se revuelca y se encoge,
borra los mensajes encadenados
de mis años del frío.

Acojo en mi ombligo
olas de silencio que embarco
con mis dedos transformados en remos.

No le temo a mis huellas,
se van alejando de tus pasos pequeños;
las observo,
tranquilo,
clavadas a fondos
de este valle de vida que abrazo.

Entorno los ojos.
Veo partir tu sonrisa,
tu voz,
tus tardes de alegre locura
corriendo entre tiempos cortados
con tijeras de filo de cristal y hielo,
te imagino bailando
en los adoquines de lentos minutos
de sonrisas y juegos.

Te amo,
sonrío.

Adiós te digo
con mis manos abiertas
hacia la esperanza,
cantando ligero a los desafíos
de energías que asaltan
en cadena mis sueños.




jueves, 21 de julio de 2016

PADRE



Concebidas en el deseo de ser nuestro deseo,
nacidas en las coordenadas de fuego y aire
con vuestros ojos impulsados
a comprender instantes diminutos
desde la querencia de vuestras cunas.
Escogidas por la fe de los milagros que se cumplen,
marcadas en el nombre con mil razones para amaros.
Me hube de transformar en vagabundo de manos heridas,
con mis dedos puliéndose entre el metal
que nos ayudase a escapar de la pobreza,
escogí mi marcha para aliento de vuestra juventud
y de vuestro crecimiento sin temores.
Me hice huraño envuelto en rutas perdidas,
convencido por el falso poder
que los hombres consideran esencial y necesario
para medrar sin temer por sus vidas vaciadas.
Me perdí y os perdí a la velocidad que desgasté
mi condición de arquero de noblezas,
asumiendo la riqueza como germen del amor,
convencido de comprar con mil monedas
vuestra voluntad de comprenderme necesario.
Erré cientos de veces,
perpetué entre cornisas la pereza de sentir,
arrinconando en mi habitación perdida
el rencor de no conocer siquiera mis destinos.
Callé tanto, y tanto y tanto tiempo.
que sé que vuestro pensamiento se resume
en la idea vaga de que, descarnado y prófugo,
soy ave que no regresará jamás al nido,
que creéis que mi refugio es olvidar
la imagen y la voz que vuestra infancia
dejó grabada eternamente
sobre esta frente despejada que los años
han ido acrecentando sin demoras.
No hablaré aún.
Espero convertido en artesano de los verbos.
Sé que los vientos de cien historias compartidas
han de borrar los tiempos de las falsas sensaciones,
madurar desde nuestra voz callada
para afirmar más adelante
que sigo siendo aquél que libre os quiere,
que libres os ama,
aquél que en su soledad camina reflexivo
esperando que los tiempos que devienen
demuestren con los hechos,
y desde mi mudez,
mas que cualquier frase sin sentido,
aquél que algún día esgrimirá la voluntad presente
de escuchar vuestras dudas y preguntas,
sin confiscar ningún espacio propio,
compartiendo los instantes voluntarios,
las sonrisas y las penas,
despidiendo los despojos
de los llantos provocados por las lluvias
de los odios.




























jueves, 7 de julio de 2016

TE AMO


Te amo como amo a este mar
que un día de abandonos compartimos,
que sé que pronto observaremos
desde la experiencia nueva de encontrarnos
libres y completos en su luz de atardeceres.

Te amo como a nuestros árboles,
pinares eternos en los que caminamos
y caminaremos en el silencio que todo lo dirá
y que todo lo dice sin palabras,
con el aroma de la resina que nace
y de la sal que flota en nuestras brisas
y en nuestras risas viejas de arenas extensas.

Te amo entre el centeno que rebrota,
que hemos segado y molido
en los estíos de tiempos pretéritos.

Te amo en tu mirada de sabiduría lejana,
cercana siempre en mis días que fueron grises.

Te amo desde antiguo, desde siempre,
sin razón ni necesidad de comprenderlo,
como sé amar a la lluvia que reclamas,
como sé rogar a las nubes que tu llamas,
a las guaridas del recuerdo de los panes,
a las cuevas de los peces navegantes
de este Atlántico infinito que nos une.

Te amo como siempre lo he hecho,
como siempre lo haré, como lo haces,
simplemente amando y entregando
la semilla que la tierra fértil nos reclama.

Te amo libre, como libre eres,
como libre soy entre mis vuelos,
a veces callados, sin mensajes,
otras veces hablando sin descanso,
sin poder ni querer detener
este viento de creación que nos vincula.

Te amo nueva y antigua,
hermana en nuestros días revueltos,
paciente observadora de mis llantos,
calmoso anacoreta de tus tiempos inflamados.

Te amo en la alegría plena
de saberte presente en mis estancias,
con el corazón prendido de memorias
con la sonrisa de mil historias desgranadas,
por narrar o ya encontradas.