lunes, 22 de agosto de 2016

ACERO

Seis mil años de histeria colectiva
nutrida por diminutas y efectivas vitaminas para el odio,
creadas para vulnerar al Hombre
encerrándolo en burbujas de consignas,
escribiendo sobre su frente los panfletos delirantes
del brillo intenso de banderas irreales.

Acero en la espalda y las espadas,
en los grilletes de los esclavos,
metal de una fe construida entre murallas y cañones.

Dolor insensato de la danza de los siglos.

Seis mil años de historia inconfesada,
Inquisición disfrazada en algún Carnaval triste,
vendida al mejor postor
por treinta gastadas monedas de plata.

Veneno en las memorias,
memoria envenenada por el rencor cismático
del dogma poderoso transmitido
a través de los valores alterados,
destrozados por el furor de poseer lo indescifrable.

Canallesca del poder que hurga en las conciencias
esquilmando nuestro aroma humano,
vulnerando la libertad que nos otorga
el milagro poderoso de haber nacido libres.


miércoles, 17 de agosto de 2016

BODAS DE PLATA


Regresas.

Vuelven mis brazos
a rodear tu cintura,
vuelve tu espalda
a apoyarse en mi pecho
buscando mi abrigo,
huyendo del frío.
de esta noche de Marzo.

Mis manos acogen
la pasión de tu vientre,
de tu vientre de madre,
la inocencia del viento
que remueve las hojas
esta noche de danzas,
esta noche de Marzo.

No hablamos.
Música es el latido
de nuestro silencio.
Callados, sonreímos.

Han pasado los años,
han crecido los hijos,
acogidos de ausencias,
y nosotros, callados,
recordamos los días
de recuerdos furtivos.

Han pasado los años;
regresas
para hacerme memoria
de los días dorados,
del Amor que no ha muerto,
en las bodas de plata
de este encuentro de vivos.
.

sábado, 13 de agosto de 2016

EN MI, RETORNO


Vuelvo.
a la simiente creadora de todas las semillas,
al caminar furtivo bajo el canto de los árboles
convertidos por el azar previsto en mástiles del viento,
a la voz de los seres y las piedras que me rozan
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
a los olores densos del laurel y del tomillo,
de la hiedra humedecida por la lluvia del verano,
a mis manos bendecidas por el polvo
y por la tierra que recojo envuelta entre mis risas
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
a dejarme llevar entre las aguas,
al mar rupestre de mis añorados días del pasado,
a observar entre la calma del horizonte los otoños
y  las olas que me arrullan en sus cunas
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
al silencio del raposo en los caminos,
a los vuelos de la paloma y del águila,
a los mil cuentos ensamblados ante el fuego
en la voz templada del abuelo y la ceniza,
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
a los márgenes del río de la infancia,
a jugar con renacuajos enredándose en los dedos,
a las charcas que se inmolan entre el trigo,
al maíz regado por corrientes transparentes
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
al aire que rebota en mis memorias
para hacerlas reverdecer entre neblinas claras,
al devenir de las caracolas viejas
insurgentes en el remolino de sus vendavales,
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
en el culto antiguo de la patria nueva
al cultivo largo de las horas cortas,
con la piel curtiéndose en caricias
de los surcos del arado que has predicho
suspirando entre aleluyas.














sábado, 6 de agosto de 2016

SIGO


Sigo andando
dejando que lo innecesario se haga fuga,
observando lo que la vida me otorga,
envuelto en el silencio que no es silencio
si no pausa entre suspiros amplios,
conocimiento y destreza de encontrar
el instante reflejado entre colores
para guardar como oro en paño
en mi corazón lo exacto,
para caminar sin prisas
dejando volar lo que me resta.

Y yo volando,
abriéndome, sin pensamiento,
al sentimiento ajeno y propio,
desatando en una imagen cada instante
cual cayado callado voluntario,
haciendo acopio de lecciones,
elecciones encaradas a mi encuentro
con el germen de todo lo que gira
en esta Tierra atravesada en estas tardes
que languidecen alargándose en veranos
y se nutren del tesoro de reflejos.

martes, 2 de agosto de 2016

BIENAVENTURADOS


Biendecidos sean aquélllos
que en su cuello portan crucifijos
y reniegan del Sermón de la Montaña.

Bendecidos sean los parias
que sonríen a la vida
apretando entre sus dedos la abundancia de la nada.

Bendecidos los que roban por el hambre
y los jueces que dictan sus sentencias
aplicando la imperfecta Ley humana.

Bendecidos los que juegan en las fuentes
como adultos sin vergüenza,
salpicando su inocencia a carcajadas.

Bendecidos los que rezan a las nubes,
suplicando en sus azadas la llegada de las lluvias
para abrir la fortaleza de una tierra que no es suya.

Bendecidos los tiranos y los déspotas,
que desde el poder que el destino les otorga
creen gobernar los cuerpos y las almas.

Bendecido el albañil que se consume
entre el fuego del verano y  las heladas del invierno
sin llenar jamás su cantimplora de ilusiones.

Bendecido el marginado,
que se enreda entre las sombras de sus sueños
enganchado a la química de infiernos.

Bendecida la mujer que recorre las aceras
esperando la llegada de algún hombre
delirante en frustraciones y deseos.

Bendecidos sean los niños que disparan
fusiles cargados de odios y de rabias
en las guerras que nunca fueron suyas.

Bienaventurados los perdonados,
los que lavan los pies de sus hermanos
con sus cabellos y sus lágrimas.