lunes, 6 de noviembre de 2017

PARA LA SOLEDAD


Me recogeré en esta soledad voluntariosa,
vecina de gaviotas y de ánades,
dentro de una atmósfera volátil
engendrada entre algodones de lluvia,
-eterna y ritual vereda de mitos y leyendas-,
caída sobre la caridad de mi cuerpo
cuando se incrusten las hojas,
hijas de nuestro Otoño,
en mis pestañas.

Tiempo ha de ser para callar
sin mancilla ni deshonra,
de abandonar en la otra orilla
el prado de la terquedad y del desaliento,
y darle vida a la vida desde el abandono,
horas paridas por la lentitud de las mañanas
en las que jugar al escondite
con un perro vagabundo,
tardes en las que desgastar piedras viejas,
-ellas, la piedras, nunca me traicionarán-,
sobre las callejuelas pardas
para abrigo de inquietudes,
noches de lumbre en la mirada,
-por momentos me llamará
la llamarada de mi fuego-,
templanza en mis pies templados
y argamasa de la libertad honrosa
dentro de mis puños.

¡Cuantos golpes en mis rodillas,
cuantos cardenales registrados en el alma
se diluirán en el caos de mis carreras!.

Me quedaré en el camino
sin preguntarle siquiera a dónde se dirige,
-a veces saldré sin rumbo
ni deseo de alcanzar algún destino-,
sin interrogar itinerarios,
me transmutaré en escribiente plácido
de la ruta de los álamos de un río,
-quizá del Duero,
tal vez del Sar-,
en redactor de la vida descansada
tras los arbustos desangrados
de los que huyen del ruido del Mundo,
mudando por incontables veces de piel
para seguir creciendo,
mudando de moradas mi mirada.

Bendeciré el rastro
que mis huellas han de sembrar
allí donde el manantial se vuelva reflexivo,
hasta hacerse tarantella
con su roce sanador entre mis uñas
-el agua avanzará,
siempre canturreará su regocijo-,
allí donde me convertiré en vacío
para ser simple,
ser el absoluto de la nada donde ondearé
como bandera del destino mudo,
-la soledad siempre me ha protegido
entre sus telas-,
contento con el viento en los oídos,
-cuando despierte me respirará el aire-.


domingo, 29 de octubre de 2017

UNA VELA EN LOS TEJADOS


Encenderemos una vela entre tus tejas
que me guíe,
que te guíe,
que nos guíe
en este canto tolerante de confines,
ante las rejas
de nuestras puertas coincidentes,
una llama de ilusión y sentimientos
que descubra entre su brillo
los caminos de los bosques,
de los cielos,
de las nieblas deseadas
en tus cejas y en las mías,
una luz indestructible que ni el viento
ni las lluvias de este Otoño,
con sus dudas,
alcancen en su arrebato a salpicar.

Lucharemos,
y la cera inagotable de esta vela,
y la mecha interminable que la habita,
crecerán entre agasajos
de miel y de inocencia complacientes,
y, sin miedo,
brotarán desde nosotros tulipanes
sembrando nuestro amor
sobre esta tierra
con las arras infinitas de las cumbres
y el deseo de pureza
en el sosiego de los valles.

jueves, 26 de octubre de 2017

PARAGUAS DE ENERO


Luna llena en Leo,
fuego, lluvia y viento.

Nos abrigamos
bajo un paraguas diminuto
que nuestra fiebre protege
tras tantos años perdidos
en nuestras ausencias fieras.

Buscan tus labios mis labios
llamándome sin sonidos,
y de nuevo me despiertas.

Yo despertando,
tu reviviendo
con el aire que se agrieta,
que la pasión agita
en nuestros pulmones locos.

Otro beso me pides
cuando caminas,
y me detengo,
y otro beso te entrego,
repleta mi saliva con el deseo
de entrar en ti
en cuerpo y alma,
en cuerpo para sentirnos,
en alma para leernos
más allá de nuestras ansias vírgenes.

Contemplamos estas dársenas
del agua esbelta
mientras se aprieta tu pelo
a mi rostro envejecido.

Lluvia, viento

Un paraguas que se rompe
huyendo libre
más allá de los viejos velos
abiertos por nuestras lenguas
en este encuentro.

sábado, 14 de octubre de 2017

SIGLOS


En tarde de Mayo sonó en mi puerta
la llamada suave de tu presencia.

En silencio llegaste,
en calma como río,
como transparente azul de cielos.

Despacio,
con miedo en las bisagras,
fui abriendo las ventanas al aire que traías,
vientos frescos en mi extraños,
en ti vigor del saber y de consejos.

Y yo no comprendía,
me volvía hacia atrás,
reptando infame,
buscando excusas para huir,
para alejarme,
temiendo desde el temor
de saber lo que sabía:
que las luces de los siglos siempre vuelven,
que el presente nos invita a la concordia,
nosotros con nosotros,
hermanos, padre y madre,
todo aquello que el Destino haya previsto
para ser en el instante
de una vida.

Desde hoy
en mi te quedarás,
ahuyentada la tristeza de los siglos renunciados,
con la alegría vigilante
acompañándonos de sueños,
en risa plena de sabernos
almas destinadas a encontrarnos.

No tengo miedo.

Contigo lo temido se ha marchado
porque sé que te regreso es mi regreso,
porque sé que has regresado
para caminar al par,
mano con mano.

lunes, 9 de octubre de 2017

BARCOS DE PAPEL


Tocan a rebato en las torres de la iglesia.

Con incertidumbre charlan los badajos
de los imperios que decaen,
como en deflagración violenta,
en la narración misteriosa de los mudos.

Hacen que llueva sobre nuestros corazones
un millar de astillas grises,
abarcan con migajas angustiadas
adustos cielos de plomo,
desprenden hasta nuestras almas
ristras de aullidos tristes,
nos atan a aristas de adoquines
regados por la sangre de inocentes.

Son las calles tablero en blanco y negro,
peones los viandantes
movidos por las manos torpes
de taimados reyezuelos
convencidos por sus adjetivos
y por verbos con sílabas y acentos
de tardes pecadoras y corto recorrido.

Han enrarecido de despotismo el aire
los que se camuflan de patriotas,
nos asfixian con su pánico,
crean laberintos en los que despistarnos,
queman con el azufre de su aliento
el recuerdo y la humildad de los ancianos.

Como la madrastra que regala
manzanas contaminadas de ponzoña
nos envuelven con promesas de rosas secas
en un soleado Domingo imaginario,
y nos hacen creer que somos cual Alicia,
felices en un país que no es maravilloso,
país de ciudadanos coronados
que determinan con órdenes secretas
el cadalso donde decapitar la tolerancia
y con la sinrazón ajusticiar el pensamiento.

A nosotros corresponde ejercitar la libertad,
arrancar hojas de viejos libros sabios
para hacerlas renacer en abanicos de palabras,
y en barcos de papel
con los que transportar clemencias
sobre los ríos y los mares,
-que aún no han sido destruidos-,
disolver el marasmo que dormita
en la escoria que prometen los tramposos.

A nosotros nos empuja el devenir
de cómo subvertir sus normas
desde la fe de no dañar ni ser dañados,
de no herir ni con hechos ni con frases,
de arañar despacio los espacios
con nuestra mirada limpia,
con la paz en nuestro hablar,
humanos entre la humanidad tranquila
desde el ministerio de las manos calmas.









lunes, 2 de octubre de 2017

QUE ESTALLE LA PAZ


Afilemos viejos lápices,
esgrimamos tizas blancas,
unámoslos en barrera de armonías,
detengamos con su fuerza
la agonía de cañones
del hambre de los hombres,
escribamos las palabras
con las que remendar auroras
en ofrenda de las selvas.

Que nos inunde la paz,
volteada como diábolo
en su cuerda,
disparada como flecha
hacia la diana
de los sentimientos libres,
que estalle repentina
la esperanza contundente y absoluta
cuando cese la epopeya
de los duelos,
el combate por el pan
de cada día.

Soñemos
ocho estrellas blancas,
soñemos limpia la bandera
hoy ultrajada por manos negras,
soñemos en la paz,
en la esperanza,
volvernos sobre el mar
como una lanza
cargada de justicia y de prudencia.

Roguemos
por el tiempo en que será
la libertad
con la que abrazar la tierra,
con la que respirar presencias,
en la que dibujar
sin sombras
ni silencios ni cadenas.

De pronto se hará el mañana,
y este tiempo,
inflado de paciencia,
verá crecer los hongos y los setos,
y hasta el río,
guardián de los secretos,
hará remansos,
deteniendo el curso de su llanto.

Asaltados nuestros diques
reventará la paz en mil burbujas,
con cada espina,
en cada esquina,
en tus ventanas,
bajo mis puertas.

sábado, 30 de septiembre de 2017

QUIEBRAN TUS ROSAS


Cónyuge obligada al desamparo y miel amarga
por la alianza que en tu dedo es una esposa,
cicatriz de tres soledades aceptadas
en la pasión contemplada por tus lágrimas
cuando inquieres la devolución de una sonrisa.

Quejido eres desde el trueno en tus fronteras,
alma en búsqueda de las traviesas de tus fugas,
cándida en la entrega inocente de peldaños,
obsesión que golpea cada noche las estrellas.

Rasgas tus sedas soñando entregas
sobre campos llanos de inventarios de lunas,
bajo los astros arrimas rimas a tus ascuas,
viéndote señora de triste baja cama,
temerosa en el tejido que tu verdad reitera.

Con manos agitadas recreas el deseo.

Desde tu Nirvana de complejos
clamas el olvido de tus días de angustia,
parapetada entre tus musas
como puntal que debilite los baluartes
en los que crujen tus tablas doloridas.

En tu voz quiebran las rosas,
laureles secan en tu frente de niña eterna,
pides renacer gritando en las revueltas
de la tristeza de un rumor amontonado.

Suplicas ocultar en tus vigilias sombras
con alforjas que rellenas con piedra ajena,
remueves la incomprensión que te recorre
al leer entre tus noches de helado lecho
las reseñas que los demás emiten,
resucitas lo sentido por tu tintero triste,
Dulcinea abandonada a un Quijote imaginado.

Dulcinea...... no estés triste.

viernes, 29 de septiembre de 2017

CÍRCULOS EN TÍ


Te recuerdo 
envuelta en el compás de lejanas viejas danzas,
te recuerdo en el vaivén
de nuestro mar de aquellas noches,
en el temblor de nuestros labios sobre Enero,
como la bailarina de una cueca lejana,
agitando tu pañuelo blanco para atraer la vida,
atravesando las claras arenas
en nuestros días de fugas,
corriendo sobre parques empinados.

Te recuerdo 
en los minutos que vivimos entre ondas,
que nos vieron compartiendo tu gozar,
que encendieron el fuego adormecido de tus leños.

Contigo cerré los círculos
que otros tiempos pasajeros abrieron en canal,
resonó la firmeza en las palabras,
la sonrisa nos hizo canción,
el placer retornó en el roce de tu pelo,
en tu cuerpo menudo,
sobre tu piel dorada de mestiza infinita,
en nuestros poros de años dormidos.

Crecí contigo,
acrecenté con mis manos tus caderas
en la intensidad de cada asalto,
en cada lucha de ardores que libramos,
combatientes encerrados
sobre una cancha de almohadones.

Tu mirada, mi mirada,
mi deseo, tu deseo,
cada instante acompañado
de la ternura transformada por la euforia
de las estrellas derrotadas en los labios
de nuestra lujuria sin tregua.

Como niños que despiertan nos buscamos,
persiguiendo con caricias
el huir de todo miedo de futuros
y escribir entre cien noches mil poesías,
confesar sin cobardía nuestro ayer,
redimirnos abrazados,
unidos y desnudos de temores.

Y me bebí tu esencia,
y nómada te fuiste
hurgando en las razones de tu marcha
a diseñar la vida en el Sol lejano de algún Sur
de erizada sangre bereber,
mientras mis círculos se abrieron
en este Norte de árboles y esencias.

Se han caído las penas,
y nos dejan la añoranza
de la unión de nuestros pechos,
nos dejan la distancia
sin ruido ni clamor ni soledades.

Todo pasa y todo queda.

Te recuerdo,
y guardaré en mi memoria tu presencia,
la pasión de nuestros cuerpos,
el valor de esos instantes de renuncias.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

VÍA ESTRECHA

                     
Qué sencillo nos parece recoger
en esta fúnebre estación de vida
algún billete de ida para el tren
que nos hacine cual rehenes en vagones
sin margen de maniobra,
sin querer saber ni conocer el nombre
de quién enloquecido lo pilota
rigiendo la derrota del saber.

Aposentamos nuestras nalgas
vueltos números en asientos de primera,
de segunda,
de tercera,
conformistas aceptamos el destino,
cobardes vemos resbalar paisajes
sin soñar siquiera
con detener la máquina y apearnos
y hacer real en nuestros pies
lo que entonan nuestros iris.

Burlamos en este viaje y a hurtadillas
el reflejo de nuestro rostro ante el cristal,
nos observamos de reojo,
pidiendo no asustar nuestra torpeza
al sentir el palpitar sobre las vías.

La altiva mugre desgasta nuestro vidrio,
prisma velado para nuestra obcecación,
nos aturden los sonidos
de mentes caídas en los fosos
y en la demencia de absurdas conjeturas.

La oscuridad absorbente del asfalto
nos devuelve a la tempestad
hasta lograr que escuezan nuestros hombros,
ausencia de luz
que evapora los claveles
entre la prisa y el ácido de este panal.

Mientras,
seguimos patinando,
continuamos calzados con el hielo,
cantando a viva voz
nuestros himnos inconclusos,
deshojados en las luces de la noche,
recolectando las endrinas
paridas tras muros derrotados por el caos.

Nos hemos vuelto grises,
y no viajamos,
nos obligan a viajar
los maquinistas de la alegría turbia,
los que nutren su locomotora desbocada
con el combustible de lo fiero,
nos hemos vuelto ciegos para andar,
para admirar montaña y bosque,
y con los ojos planeando en las entrañas
anegar la pleamar.

Tal vez si el ocaso entre los árboles
nos invitase a rebelarnos
nos volveríamos augures de las aves
y errabundos en segundos esparcidos,
sumándonos al horizonte
en el margen de este Finis Terrae
de buques de brisas cansadas,
sumergidos en el Sol que fallece,
distinguiendo en su agonía
los trazos de un pintor en su paleta
de mancha apasionada.

Orémosle entonces a la Luna renacida,
ladrona venturosa de las sombras,
mensajera audaz de los deseos,
alabemos el acaso del mar enrojecido,
pulso de aguas inocentes,
pues acaso el ocaso nos libere,
nos otorgue el don de profecías,
interprete nuestro afán de vuelos nobles,
pulso e impulso de vidas diferentes.

Creamos para poder crear
en cualquier Domingo adormecido
la deriva inteligente entre hileras de pisadas,
creemos para urdir entre las hiedras
habitaciones del encuentro,
y entonces las goteras de la amanecida
se harán río,
cualquier minuto neutro caerá,
rodando en los peldaños puros
reducidos a escombrera.

Humanicemos los enjambres,
transmutemos las colmenas poderosas
que abaten la existencia que perdemos
con el olvido de nuestro origen,
en nuestro repudio del Diluvio,
en la distancia hacia las arenas
que somos y seremos.

Retornemos a la vida en el presente,
con la luz del despertar
sanando nuestros párpados heridos,
caminemos hacia las peñas de sonetos,
hacia las aguas,
hacia el desierto de las rimas,
avancemos hasta los montes ocultos
por la eternidad de su ventisca,
permitamos que la inercia nos devuelva
la constancia ante los ojos.

Cantemos entre los campos a la aurora
y al atardecer de aromas densos,
captemos lo nunca pronunciado.

Seamos de nuevo tacto,
olfato, gusto, oído y vista,
repasemos la lección del sentimiento,
olvidemos lo que acaba,
urjamos nuestros pies en leve paso,
breves en la brevedad de los caminos.

Volvamos a habitar sobre esta Tierra
con nuestra consciencia abierta,
seamos sin temor la libertad que vuela
sobre la libertad del Mundo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

SUSURROS


¿Por qué nos puede
la obsesión de gritarle al Mundo
si al final ese aullido se devuelve
transformado en un eco de la ira?.

¿Por qué azotamos las esquinas
de nuestro furor hiriente
con compases desabridos de afonía?.

Licenciemos las carencias
pronunciadas entre dientes,
conquistemos en silencio la templanza.

Transformados en susurro
descubramos en las voces
la plegaria que libere los corceles,
imploremos la redención
de reconocer la ausencia
internándose en los ojos y las bocas,
el sonido suave de una frase
y el candor de aguas que se escurren,
tibias, claras,
sobre la fortaleza de las rocas.

Seamos silbido de los grillos
resbalando sobre tardes de verano,
voz de paz que pronuncie en lo lejano
las raíces y prefijos del amigo,
sin volver jamás a retorcernos
entre los claustros grises
de la furia disuelta de las grietas
que elegimos por guarida.

Seamos el secreto abierto
esparcido en la quietud de los acentos
de nuestras nubes y sus brisas.

jueves, 21 de septiembre de 2017

TEMPUS FUGIT



Quieren robarnos los días bisiestos,
apropiarse de estas cornisas
argumentando que nuestra luz es vulnerable,
golpear con la estulticia de sus sucios talones
nuestra humildad,
armar sus cadenas sobre nuestras alas agotadas.

No cesan de insultar con lenguas filibusteras
los equilibristas de las medias verdades,
los recaudadores de urnas,
piratas a la búsqueda de llenar sus cofres
con nuestra rutina y con sus robos.

Son espadachines cegados,
supuestos triunfadores de batallas digitales,
acaparadores de tesoros de hojalata
que muestran con orgullo
a la secta intolerante del mercado de valores.

Buscan levantar nuevas fronteras
sobre nuestra paciencia,
rayas que nos creamos incapaces de cruzar
si no disponemos de su salvoconducto invisible,
sugieren que les donemos las aguas
a cambio de nuestro plato de lentejas,
que compremos a buen precio
su oferta del vacío.

Nos arengan impacientes sobre la libertad
con la pretensión de mantenernos atados,
juegan con las frases
como con la tierra que mancillan,
escarban sus sonidos para alterar la Historia.

Llenan con mensajes cántaros de hiel
levitando en las almenas de un castillo de naipes,
arquitectos burdos de la infamia,
ilustres Don Nadie que todo confunden.

Hablan de amasar fortunas
haciendo de asir el poder su pasatiempo,
elaboran crucigramas matutinos
de letras subterráneas,
reventando en cada sílaba
la blasfemia del sedimento de lingotes
endurecidos por el fuego de sus vicios.

Se jactan orondos si asesinan bosques
y exprimen de la tierra sacra
el alquitrán con el que hacer felices
a los mercaderes,
convierten las cañas en lanzas
para ofender el corazón de los justos.

Con su dedo índice señalan
la negación del derecho de pensarnos diferentes
los salvapatrias que articulan monólogos
creídos de sí mismos,
registradores o conductores
o millonarios de su nada.

Nos quieren militantes de mente plana
e información sutil,
esponjas de paseo en los festivos nefastos,
eternamente jóvenes
en su mercado de cuentas de vidrio,
dormilones ante el brillo colorido de las pantallas.

Nos sueñan infelices,
mudos, resignados,
parte mecánica de su mercancía dúctil,
nos imaginan escarabajos peloteros
manejables a sus órdenes y engaños.


jueves, 14 de septiembre de 2017

TIENTO Y TACTO


Caen las horas,
tal y como antes han caído hojas
en revuelta sensación que,
entre señales,
se fragua candente como el hierro.

He perdido en estas eras
muchas llaves que no me corresponden,
esgrimido los insultos
como argucias y argumentos,
compilado confusiones
en un escapulario de vidrios estallados,
he ocultado a la esperanza
la verdad de mis celdas secretas,
oteado desde los cerros muertos
mi ceguera adjudicada a los demás.

He redimido desde un púlpito reseco
la voz que a mi me he impuesto
en el temor de pronunciar
el sonido confundido de mi propio nombre,
he dibujado mi contorno
con un pincel de cerdas finas
arrancadas pelo a pelo de mi piel,
he sido el vigilante hueco
de las sombras escondidas en mis labios.

Ahora tú me anuncias
este camino largo y voluntario.

No clavo puntas en el corazón de las fuentes,
no yerro flechas lanzadas al espacio,
ni tallo la madera de mis troncos
con extrañas gubias de tristeza,
busco reducirme a la ausencia de mi mismo,
arqueado en la ternura
de las tardes de mil lluvias,
hasta ser perdonado y perdonar.

Busco ser hijo de las nubes
para llorar con ellas por vosotros,
vivir inflando mis pulmones
con el viento que en mi boca se introduce,
beberme a sorbos largos la mar,
transformarme en flor de arena
persistente en sal y brisa.

Ahora tú lees cada verbo antiguo
con el afán de interpretar
entre lineas las banderas que he tendido,
curtes las líneas de fronteras
de mis viejas pasiones relatadas,
me interpretas en la lectura libre de las almas,
cuentas mis mil gotas de los miedos
con tu cuentagotas de la paz.

Ahora alzas estandartes,
consejos azules cual tu cielo,
levantas la paciencia de saber cómo me encuentro
sin hacerme siquiera una pregunta,
adivinando e intuyendo mis temores,
haciendo vibrar mi confusión
para transformarla en el compás
de nuevos pasos firmes,
ahora deshilas muy despacio viejas vendas
que han envuelto dedos yertos.

Ahora lo sé.

He de volver a nacer,
ingresar otra vez al útero de Madre Tierra,
retornar transformado en niño,
en sentimientos.

CARA AL VIENTO


Hacia el viento voy,
sin miedo,
con la alegría del suspiro del halcón
libre en el vuelo.

Alzo los brazos,
aleteo,
elevando la cordura entre los aires
de estos días silentes.

Vuelo sin más que mi deseo,
extendido como soy
para elevarme entre las cumbres,
descender hasta los mares
y descubrir ante mis ojos
un amanecer de luz de plata y oro.

Vuelo sin más,
sin detenerme
más que para abrevar entre las fuentes
el agua que me avive,
recuperar las fuerzas
y volver para extenderme cara al cielo.

Libre,
en el amor y en la palabra,
en el arte de vivir siendo presente,
libre para encontrar sin ser buscado,
para escribir mi nombre
con letras de huracán en las paredes.

Libre,
de aire libre,
de pinos frente al altar de mi Poniente,
de mi Otoño de brillo renacido
y del fuego durmiente de mis arcos.

Hacia el viento voy,
ahora de cara,
sin ocultar ni mis arrugas ni pasados,
perdido el miedo y el temor
en cada verso
de mi libertad alcanzada.

martes, 12 de septiembre de 2017

LA FÓRMULA DEL AIRE


Te sueño.

Sigo soñando que te sueño
en cada instante vivido y por vivir,
en cada tiempo que en tus signos adivino.

Son tus brazos la fórmula del aire,
grito y rito recogido en los jardines,
disyuntiva que se acerca a las farolas
con el acento cantor de tus naciones.

Eres vela en mi retiro de ermitaño,
río calmo que no cesa en su carrera,
eres viento suave de verano
henchido de calor y de dulzura
que derrama con sus pasos la ternura
de tu corazón abierto e inmenso.

Tras de tus huellas crecerán aceras
abiertas hacia avenidas de vanguardias
para librar y celebrar unidos la victoria,
y entregarle a las mañanas nuestro vértigo
flotando sobre archivos olvidados,
porque sabes que tu voz se hará soneto
que envuelto entre mil arenas vibre,
sabes que tus pies serán raíces
que asentarán la tierra anciana
bajo el olivo que nos invitará a soñarnos.

Brillará tu piel envuelta en fuegos,
en la ternura de tus rayos sobre lunas,
capturando los candiles de las noches
que hemos de bautizar con las pasiones
abrazados a madrugadas de las almas.

Porque siempre estás, porque te siento
como rumor de bosque en los momentos
en que mi caminar se hace pausado,
porque no quiero que te apartes
de mis caminos azules de esperanza,
con la garganta abierta a la poesía
te requiero entre las calles de Diciembre,
llamándote, cubierto por la escarcha,
por tu nombre de retamas y de flores,
clamando por tu aroma y tu mirada.

ME PREGUNTO....


Como inepto conspirador de vidas
fui un escualo de atolón atolondrado
navegante sobre días de parajes de mar turbio,
con mis aletas sumergidas en la nada,
rondando oscuros arrecifes
de soledad del cazador de vanidades,
empujado hacia el alma muerta del coral.

Me volví nómada marcado a fuego
por el hierro que mis genes me dictaron
en el instante de mi concepción involuntaria,
viajero de estaciones de oscuridad heladora,
oculto tras baúles de vacío,
caminante inconsciente de destinos incompletos.

Mi hice corredor en las aceras
diseñadas por mi astucia para ejercer huidas,
mi hice entre paisajes
que obligué a caducar ante mis ojos
sobre cuerpos entregados a mi estafa,
propietario de noches de ternura inexistente,
de palabras lisonjeras,
en el engaño de las pieles que se rozan,
en el cariño fingido de egoísta errante.

Explorador fui en andares sin destino,
palpador de la nostalgia no aceptada,
al remover en el cobijo de los cielos
el encuentro de un olvido que sanase
cicatrices arrostradas,
aprendiz de niño esclavo entre sus miedos.

Hube de varar en tierra firme
para hacerme memoria entre los pasos
del son agudo del desierto,
regresar desde los llantos
a la verdad abandonada de mi infancia
de los prados adornados por la nieve,
hube de volver a aprender
a leer entre sus hojas los anales de los árboles.

Retorné a la par del mar para medrar
en las memorias de un marinero insurgente,
con los pulmones limpios,
risueño delfín narrador de acantilados,
espía extravagante de la costa
y de sus álamos.

Y sé que tú,
mujer tendida como isla entre las aguas,
amante de las brisas
de las tardes de este Norte embravecido,
estás cercana,
como en espera,
presente y prudente ante tus vallas abiertas,
quizá sabiendo o sin saberlo,
ausente en tu retiro
de viejas barcazas y de bosques.

Y yo,
aquél que tanto ha divagado,
el que vaga envuelto entre sábanas de sueños,
me pregunto si una tarde de verano,
que albergada de esperanzas nos acecha,
dejarás tu rastro en las llagas de mi cuerpo
y alcanzarás a descubrirme,
renaciendo nuevo sobre tus senos nobles,
sobre tu madurez de guardiana de mis llamas.

Yo pregunto
si desearás expresar sobre mi pecho
el deseo abierto como exclusa incontenida
de amor que se libere en mis canales
y en los tuyos.





lunes, 11 de septiembre de 2017

MI FARO


Aire, Fuego, Tierra y Agua
manejan las escalas de sus noches,
henchido de compasión se esfuerza
tierno y constante en su renuncia,
azorado por el agua en sus cristales,
azaroso misionero de la costa.

Es mi haz de luciérnagas curiosas,
guarida de galernas
recostada sobre un tálamo de rocas,
linterna frágil que parece perseguir
Continentes misteriosos.

Es humilde mi faro,
diminuto vigilante de mañanas de oro,
de tardes que se mecen entre algas
y sobre estelas plateadas
dibujadas por las proas.

Parece débil cuando guía,
vergonzoso,
a las anclas oxidadas y a las velas
que lejanas como paños se despiden,
pero es recio
en su entrega entre la niebla,
silenciosa su brújula modesta y solitaria,
e incrustada entre el granito
tiñe en blanco su corteza
la luz tímida y tenaz de ser profeta
de distancias.

Sé que he de callar
mientras ausculto en el presente
postreros acantilados de viento.

Arrimado en este faro irá mi tiempo
erguido y tumultuoso,
recorrido por cien mil gaviotas
en un sencillo, ardoroso y complacido
cantar de ausencias.

Mientras,
me cubriré los ojos,
cerraré mis labios vulnerables,
asimilaré las piedras
de este faro antiguo nunca muerto,
e intuiré en el abandono
la sonrisa del destino.

Sé que éste es el camino circundante,
entre los truenos marchitos,
de los que buscan la paz
con la que redimir la vergüenza
de todos los soles oscuros,
imbuidos por el vértigo
de mareas allegadas al ayer,
sendero es de los que callan
para escuchar la lluvia
a resguardo en su vigilia.

Somos parte del clamor entre las luces
de un eterno faro antiguo.


OTOÑO


Cuando el Otoño sobrio nos alcance
desde su sinfonía de hojas secas
como notas engarzadas
en el pentagrama del viento,
afinaremos su clave de Sol,
de Sol tierno en madrugadas
descritas con acordes rojos.

Será Otoño quien reclame a nuestra puerta
su murmullo intenso de baladas,
con licencia de compases
de un bolero entre el ramaje,
con trombones en el cielo
anunciando con los truenos la tormenta,
con su música entregada
entre valles con los tonos de una marcha.

Se acercará a nuestra rueca,
se arrimará a nuestro fuego
recitando madrigales y tonadas,
con sus nieblas atrapadas en los cerros,
componiendo polonesas en los mares
con las teclas de su arena.

Será Otoño una caricia no anunciada
con la sintonía de timbales
de su lluvia en las ventanas,
suspirando en un arpegio de violines
sobre la corriente del río,
sobre murmullo de diapasones
de noches de leyendas claroscuras,
y las luces de la noche sobre el agua
reflejando una habanera.


viernes, 8 de septiembre de 2017

ENTRELAZADO


No me robéis esta melodía anónima
que me hace volar sobre los bosques,
sobre los prados,
sobre el mar.

No me prohibáis el sueño,
el sonido de los sueños,
la emoción de ser hijo de esta tierra
como hijo de todas las tierras,
heredero entre las cuerdas del pasado,
esclavo alegre del aire,
de las lluvias,
de las nieblas.

No destrocéis la fuerza que me eleva
como oleaje rompiente
en los acantilados grises,
salvaje dueño y señor
entre los vientos de Mayo y de Diciembre.

Dejad que imagine en estas notas
el acorde de los pájaros
convertido en alas en mi alma,
dejad que roce mis mejillas
este llanto de alegría,
la armonía y sinrazón
de sus sinfonías verdes.

No me impongáis cadenas de memorias,
que quiero vagar,
desnudo,
entre el resonar de unas gaitas alejadas
que reflejan en sus tonos
el paisaje de mi esquina,
de mi lugar del fin del Mundo.

martes, 1 de agosto de 2017

ALMOHADA DE ROCÍOS


Se ha ocultado el Sol,
lo ha apagado una bendición de lágrimas.

Será esta noche la lluvia mi paisaje,
y con cada una de sus gotas
dibujaré un arco iris
decorado con palabras.

Se repartirá tenaz en mis cristales
el sonido que no cesa
y el vaivén del aire en tus caminos.

No le temeré al temporal,
ni a su viento de tejas agitadas;
en él estarás envuelta,
desplegada entre las hojas
que alocadas mecen tu existencia,
girando entre sus remolinos tiernos.

Solo estaré, pero no solo.

Te soñaré en el sonido de la lluvia
que exhorciza con su son
todos los miedos,
te contemplaré en la tempestad,
sonriente,
feliz sacerdotisa
de algún culto milenario de tus cumbres.

Callaré, escucharé.

Abriré los ojos para verte,
en pie,
poderosa entre las aguas
que nos sanan con su llanto
sobre el manto sagrado de los bosques.

Por si un día me recuerdas entre sueños
que me acaricie tu mirada,
que me imagines
cabalgando entre nubes pobladas de poemas
que fui enredando en tu cabello.

Si me recuerdas por un momento,
con mi fe,
mi dolor y pensamientos,
hazlo sin prisa,
como las risas
que abrigaron nuestras noches de desvelos,
como nuestros incendios de lujuria
en cualquier amanecer de los sonrojos,
azoradas nuestras pieles de promesas,
dibujados tus deseos
con la inocencia de mis rimas.

Y aunque ni hoy ni nunca olvide
las aguas de tu arroyo,
como vida breve del rocío
recitaré sobre mi almohada
las tonadas desbordadas del olvido.

domingo, 16 de julio de 2017

GATA DE CENIZAS



Aunque parece muda
observa,
aunque semeje adormecida
se desvela con un mínimo sonido.

Muchas noches ha arañado las nubes
para descubrir entre ellas la Luna
hasta ofrendarla a nuestros ojos.

Ha recorrido las tinieblas
hasta caer exhausta,
descubriendo a través de sus pupilas
el saber que los libros no cuentan,
se ha despeñado desde las ventanas
con la constancia de alcanzar la escuela
de la seguridad de su rastro.

Conoce la gata de cenizas las sombras
cuando vigila a los que ajustan sus vendas
acorralados en la oscuridad
entre la que fingen ser luz,
comprende nuestros vientos fugaces,
vientos de paso que hornearon
y que helaron sus mejillas.








martes, 11 de julio de 2017

CALLA EL JUGLAR


Hoy desciende de su pedestal el trovador.

Contempla la angustia de la plaza
afinada por el pasado de sus cuerdas.

Deja a su espalda la rabia de la soledad,
esconde entre las piedras
un permiso dorado para sus canciones,
pero su laúd se calla,
se conforma con no sonar
para disiparse como palabra permanente,
para ser rayo de los siglos
o presente contemplativo de su púa.

Sabe que para conocer respuestas
no ha de inventar preguntas,
sabe del tono en fuga de unas rimas,
no le pone nombre a las ausencias,
no se lastima en las madrugadas
con la furia de los días cercados de mentiras.

No quedan flechas que lo puedan herir,
no es abismo;
todo se vuelve inmenso en su mirada,
todo lo atraviesa el tallado de sus párpados.

Abandona el bardo sobre las losas
sus pasos sigilosos,
apagados y cargados de armonías.

Mira la penuria de los cuerpos
contraídos de arrogancia,
la infección de los que duermen sin soñar.

Ve los zapatos raídos,
escasos tras un millón de pasos,
ocultos entre olivos furtivos de cristal,
perseguidos por las voces espúreas
a través de los atajos,
atravesados como sus rostros
por arrugas incontables dañadas por la ira.

A su lado resbalan los viñedos
que ninguna mano ha sanado con la poda
y no tienen previsión de donar fruto.

Se detiene en ese instante
donde el dolor flota cercano
y el desasosiego ronda su frente,
donde apenas sin saberlo
se respira la pereza de los pensamientos,
donde claman a su lado
soledades de almas en urgencia,
y los espejos devuelven
el reflejo de esos rasgos en los suyos,
sus dudas en las suyas,
la muerte y vida interrogando los tejados,
las sentencias de animales cuerdos
como cuerdas del laúd
sin calma ni sosiego.





domingo, 9 de julio de 2017

AMIRA


Amira es ola que canta,
es galerna de voz clara
                                   del invierno,
vuelo en espiral
                        de las gaviotas libres,
claro mágico
                    en el confín de un bosque,
árbol que camina inquieto.

Amira es orbe abierto
del pasado y del presente,
hoguera de las noches
                                  del desierto,
silbido de nubes blancas,
pared azul de cielos.

Amira es la esperanza
de su espíritu
                     posado entre los cestos,
es risa entre una multitud
                                    de prisas,
rama de verde olivo,
frontera abierta
                         hacia el recuerdo.


jueves, 29 de junio de 2017

EN LA LIBERTAD DE SER


A la par de tu vida me remuevo,
marea que no cesas de crecer con las palabras,
me disuelvo voluntario entre tus aguas
con los sueños compartidos que reflejas,
en esta senda que te muestro,
que me enseñas.

A mi lado te percibo
en el roce de tu aliento y de tu acento vivos,
en tu piel madura
que me toca cual brisa suave en madrugada,
imaginada
por lo escrito entre los cielos
que nos lleva hacia el encuentro.

Por ser quién eres,
marea sin descenso,
me inundo de ti,
queriendo que me busques
envuelto entre papeles que te leo,
recitando para ti todas las luces
que he creado en vendavales,
y te hallo corrigendo para mi tus frases libres
que me enredan de ternura,
en la humilde sensación de completarnos
a través del sentimiento concebido
en la flor de nuestras rimas.

Y te escribo sabiendo que me encuentro
en la fe saberte confidente
de los días venideros y presentes,
en este Occidente plácido atrapado
entre los dedos de tu Oriente.

He dejado mis huellas de Narciso;
ahora que todo se vuelve nuevo
conservo la presencia
de quién quiero que se quede,
abandono lo antiguo,
guardando los recuerdos
en mi cajón de lo sembrado y lo vivido.

Y aún más siembro
regado con tu amistad,
con tu paciencia,
en la comprensión y el ser en la prudencia
amigo por encima de cualquier duda,
hermano que poseerás para la vida,
oídos que escucharán tus alegrías,
antiguo viento fuerte que amainando
sobre la costa de tus cuestas viejas
tañerá la sonrisa a mis rincones.

Ahora regreso a mi capital serena
a caminar en la arena de mis playas,
solamente solo con la soledad amada
que siempre necesito en cada imagen
para componer en sonidos y deseos
la caridad de entregar
lo pequeño que soy
envuelto en versos.

sábado, 24 de junio de 2017

CANCIÓN DE FINAL DE RUTA



Cuando la Luna se agriete
dejará un reguero denso tras de mí,
una señal intermitente en la que veré correr
el acerbo antiguo de mis oraciones.

No castraré el tiempo con demandas
ni reclamaré presencias,
levantaré paciente sobre el laberinto de los años
el confín y frontera de mis indultos.

Sentado sobre el banco de las ideas
cataré el vino dulce de la longeva malvasía,
alzaré firme la copa de los días idos
para brindar por los castaños
sin el afán de verlos medrar,
y narraré historias increíbles
para quiénes las quieran escuchar
entre el crujir de mis recuerdos.

Recorreré el Mundo
en la parca compañía de mis piernas,
cosiendo los retales
con los que distingo el andar vecino,
no siendo ni lamento ni quejido,
solo eslabón de sonrisas,
silencio y sonido regalados
sobre una alegría de teselas.

Cuando le cante al aire canciones insonoras
se abrirá por momentos en mi pecho
un manantial de interrogantes,
un cruce hirsuto de sonidos
y apóstrofe acostado
ante el semblante de los tiempos,
metamorfosis de toda la lentitud
custodiada en un reloj de arena,
un minuto para la vida
y una hora entre el roce de las voces
que me narran en la sombra mansedumbre.

Me distraeré entre las abubillas y el romero
haciéndole gestos a los Soles inauditos,
buscando conocer,
excavando con el cuenco de mis dedos
hoyos en las fincas lejanas,
hurgando en el río de las garzas pacientes.

Naceré cada amanecer,
viviré cada día,
por veces rodeado por el sopor de la duda,
muchas otras en la fe al encontrar en los badenes
las flores salvajes como resorte marginal de luz.

Viviré atento para despistarme,
para perderme escuchando la canción de un grillo,
o para encontrar entre las zarzas
dónde se aposentan las luciérnagas,
viviré para lo ligero y lo constante
de no sentir tenazas aferrándome las uñas,
observado por los vecinos
de los parajes de las altas amapolas.

Para la vejez que se me anuncia,
clara entre laureles y paredes claras,
pediré la libertad de ser un niño
de manos ardientes para sanar la Luna,
la sabiduría de no saber nada
para sentirlo todo,
una azada mellada con la que sembrar de vida
un jardín menudo de aguas y de juegos,
un bosque de tulipanes para dormir entre colores
con los que separar el Cielo
de sus viejas hojarascas,
la paciencia sobre mi frente ajada,
abierta a la sonrisa de todas las verdades,
y unos pies ligeros con los que recorrer
las cuestas tardías que me lleven a la meta.









martes, 20 de junio de 2017

VOLVER (II)


Que a salto de mata y viento
cantemos,
a voz en grito,
a la lluvia que nos done la Virgen de la Cueva,
que por la noche de San Juan
robemos los silencios de los carros y portales,
y fabriquemos flautas de saúco
en las tardes de un verano intermitente.

Que por Invierno se nos hieran las rodillas
hasta volverse huellas
sobre el lodo y sus canicas estrelladas,
que levantemos cabañas de viejos troncos
para recordar ser tribu,
y que hurtemos tizas blancas
con las que dibujar en las paredes.

Y planeemos nuestra fuga a la hora del recreo,
para escondernos
entre las olas frías de Noviembre
o para arañar minutos sentados en un banco,
devorando pétalos de rosas,
retando horas,
observando en el salto de los peces
su salpicar minúsculo de escamas.

Que seamos niños sin zapatos
prestos a ensuciar de barro sus talones,
niños sin sombra lanzados en carrera
por la cuesta que a la mar nos guíe.

Inventemos un lenguaje
con palabras imposibles.











domingo, 4 de junio de 2017

LA MEMORIA DE LOS ARCOS



Imanes con sabor a vino blanco
y gargantas de licor hirviente
esparcidas entre las lluvias del invierno.

Veinte años casi imberbes
volando en los colegios del deseo,
atravesados de ansiedad
sobre el filo de las noches de tabernas
y de la embriaguez del baile.

Paredes salpicadas por líneas húmedas
y encuentros renqueantes,
espaldas aclimatadas a las goteras,
pies silvestres
empapados de callejuelas del viernes.

Viejos soportales de nuestra juventud
donde ocultarnos de ojos ajenos
entre sombras escogidas,
habitaciones abiertas
desde las que rogar un beso,
arcos bajo los que sugerir
caricias furtivas de viento frío.

Veinte años para caminar noches,
vacilante al regresar al hogar
a protegerme ante el viejo radiador
donde secar mis zapatos,
con su perfume guardado en los dedos
para envasarlo en el jarrón
de nuestra unión de aromas
y nudos de secretos.




viernes, 2 de junio de 2017

NUESTRA LUZ ENTRE LAS LÁGRIMAS



Han sido nuestros trechos
pedregal de los temores,
pasos de la infección de nuestras llagas.

Ahora somos curvas de la vida
que se encuentran sin reclamos,
sin ninguna petición más que sentirnos
en la paz de vernos uno en otro reflejados.

Descansamos
abandonadas las manos en un roce,
recostados sobre un viejo colchón,
encontrándonos entre las lágrimas
que han creado los cristales puros
de nuestra lámpara diáfana,
encendida creadora de estrellas
y fundadora de un arco iris de destino.

No dormimos.

Callados,
al culminar el día despistamos el cansancio,
lo hacemos huir con la velocidad prendida
de los instantes pardos
y con las miradas unidas en el techo.

Nos amamos
siendo sin cuerpo
espíritus nuevos que nada nos pedimos,
abrigados de recuerdos
entre vidrios del llanto viejo,
con la fe de observar
cómo el tiempo se nos va
en nuestra habitación de cielo claro.




lunes, 29 de mayo de 2017

POR LIBAR TU MIEL


Sabes que por veces soy candado
del canto anciano de un abad cansino,
armario para un alma de esperanza
y yugo atado al arado de los versos.

Sabes que enajeno temporales
y templo Lunas desde mis tiempos idos,
que guío la timidez de mis palabras
sobre un cordel mecido por el viento.

Sabes que me descalzo cada tarde,
que ante ti cada mañana me desnudo,
liberado para abrir mis viejas puertas
ante las orillas de tu sueño.

Sé que eres canción de ola ligera,
arcón de recuerdos decrecientes,
a veces dudas dormidas de tu almohada
y amanecer repleto de mensajes,
sé que en tus cabellos hay un nido
de musgo blanco y mirlos verdes,
que nace tu sonrisa de las aguas
y alcanza en curso suave
mi cántaro inocente.

Y es ahora que pido permiso para hablarte
de cómo en mi flota el aleteo
de las mariposas cuando rompen
nuestros silencios,
decirte que me agito como abeja
cuando libo la miel que tú liberas
desde la flor dulce de tu cuello,
de cómo me envuelvo entre tu aliento
con el claro de tu voz en mis oídos.

Ahora he de decir que entre tus brazos
sincronizo mis latidos a los tuyos,
intuición adivinada y comprendida
en el temblor de las miradas,
con tu pulso añadido entre mis labios
en un suspiro.







jueves, 25 de mayo de 2017

SEAN LOS COLORES NUESTROS


Que el sencillo movimiento
de tus dedos con los míos
nos pinte en azul un cielo.

Que aparezcan nubes blancas
infladas con vientos libres
para el viaje de la vida.

Que se vistan las cornisas
de verde de hiedra y musgo
ascendiendo a la experiencia.

Que bordemos de amarillo
la bandera del Otoño
elevada en nuestras tardes.

Que desborde en tus pupilas
el naranja apaciguado
de los días que se acuestan.

Que sobrios viñedos rojos
se enrosquen en nuestros`pies
hechos senda de tertulias.

Que las tímidas violetas
nos regalen las canciones
de las escaleras sabias.

Que una rosa entre tus labios
sea un nido de palabras
destinadas a la aurora.

Que se reúnan los colores
en nuestro infinito arco iris.


jueves, 18 de mayo de 2017

DONDE MUEREN LAS PALOMAS


Pasa el Mundo ante una puerta gris.

No miramos a los lados,
negamos la visión
del frío inerte que asoma desde las plumas
de una paloma moribunda.

Corremos fingiendo despiste,
entrecerrando los ojos,
golpeándonos con las verdades,
queriendo no saber lo que intuimos cierto,
asiéndonos a las puertas grises
de la memoria y su anestesia.

Mueren palomas cada día
en estas calles de almas divagantes,
rincones y entraña de ceguera de ilusiones,
planeta para los espíritus neutros
que economizan el sentir.

Muere cada día una paloma
en la imagen de los niños
cercados en la destrucción de selvas,
de los jóvenes
llamando a voces por la justicia,
de las mujeres
marcadas por golpes de traición tradicional,
de los ancianos
apresados en empalizadas genocidas,
de los campos
sembrados por los usureros de la muerte.

Se ultiman carcajadas de consuelo
en el orgullo de este circo colorista
sujeto sobre vigas de felicidad arrendada,
y sigue,
como siempre y desde siempre,
deambulando el Mundo ante una puerta gris
donde las palomas agonizan.


martes, 16 de mayo de 2017

ARRIBADAS



En mi mente he dibujado tu silueta,
entre nuestro nunca y nuestro ahora
estaba la línea de unos versos,
y he buscado describirte
sin haberme sido concedida
la virtud de la palabra.

Hoy, que me envuelves con tu río,
que tus noches navegan en mis días,
crea tu voz en mi garganta
filigranas que en sus vueltas
desnudan milímetro a milímetro
el destino de todos los minutos.

Con paso suave te haces perla,
suaves también se anuncian mis pisadas
camino de la oración de tu presencia,
mar que es la calma transparente
en la madurez de tus pupilas.

Y ofrecerte quiero el alma
acostada en la corteza de mi tierra,
mis dos manos ajadas para amarte,
y este vivo corazón
que es candela sin descanso.

Si se clava en nuestros centros el puñal
que haga que el amor verdezca
anunciaremos su arribada,
fundaremos un destino de alegría
que se haga aleluya ensortijado,
cantaremos sin temor el dúo
de la fe de renacer
con arrugas en los ojos
envueltos entre el aroma del laurel.

Correremos tomados de la mano
en las tardes lúcidas de sal,
pidiendo al horizonte horizontes diferentes,
a la brisa el calmante de su aliento,
a Helios el calor en nuestros cráneos
que haga olvidar la desazón del roce
del pasado inquisidor y esclavo.

Partiremos con Selene en noche clara
en zancadas de presente
compartiendo sin cadenas nuestros saltos,
repartidos en las anclas que nos preste
el placer oculto de buscarnos
en el tacto y las miradas.

Arribaremos a la playa de arena blanca
como polvo de estrellas
a dejarnos sacudir por el encuentro
de nuestras latitudes despistadas.

Haremos el amor al despertar el alba
cortando con su luz las dudas,
encallados en el tesón de nuestras ondas,
misioneros osados
en la reconstrucción de nuestros cuerpos,
jóvenes que rescatan los sentidos,
recatados y atrevidos
en la playa de tu trópico de Cáncer.





miércoles, 10 de mayo de 2017

MUJER EN SUS PELDAÑOS


Mujer sin conocerse uncida
a la sombra y a la luz de sus peldaños,
mujer de tez oculta y culto indiano
sorbida en mentar la muerte como vida,
dama de aflicción,
de fe mestiza,
de lento hábito,
de olor de cera,
de dolor disforme y conforme,
de pobreza
y plegaria de guiñapos y rutinas.

Señora de hermandades con la piedra,
de altar herido,
de frente hundida,
de corazón rasgado
por oscuro filo de obsidiana,
atajo de tradición de voz dormida,
alma de comunión extinta,
gastada,
ajada por las sombras
de una resurrección enardecida.

lunes, 8 de mayo de 2017

A VECES SIN SABER....




Pido saber si seré corriente
de río descendente hacia tu costa
para hacernos matrimonio
de aguas de fertilidad marina,
divisar tu ojos
reflejados en mi mirada de alcatraz
de errabundo vuelo canso.

Pido sin saber si sentiré tus dedos
como tierra donde enraizaré
mi fe de anciana piel escarmentada,
ser silvestre en las membranas
de tu arcos múltiples de vida,
saber de la verdad de tus adentros.

Pido ser no ser los dos para ser uno,
dos en uno renovados
en el morder y en el sabor de una manzana,
ser alivio con mi manantial para la sed
de tus pupilas verdes,
ser la calma de tus canas.

.... A veces sin saber creo saberlo,
sin pedir lo pido todo,
sin pensar todo lo pienso.....



sábado, 6 de mayo de 2017

SIRENAS DE ARENA GRIS


Hombres de uniforme desfilan al norte
por las callejuelas de nombres suicidas
armados con sombras prestadas,
druidas de arrugas borrachas duermen en los bancos.

Alcohol de noches perdidas espanta clemencias.

Niñas encajadas en corsés de acero
agreden a mendigos con los pies borrosos,
jóvenes tatuados con letras de guerra
queman bibliotecas para huir del frío.

Ladrones del odio revientan los quioscos.

Aspersor intruso vomita en esquinas,
colillas de plata inundan con fuego las grietas,
suspiran peatones heridos sobre las señales,
derriten de envidia espejos de hielo.

Guitarristas mancos encogen la música.

Seto mudo envuelto en papel de lija
llama en su delirio al río extraviado,
aguas amarillas gritan reclamando truchas,
luciérnagas torpes cantan sus alarmas.

Sirenas sin mar se pintan de rojo.

Vendedores de carne de sierpes
azuzan las cuerdas del perro del hambre,
cazadores calzados con piel de venganza
escoltan las noches de los sumideros.

Barcos de ignorancia navegan los jardines.

Lámparas dementes insultan el hierro,
cobardes de aceras estiran asfalto,
un café bosteza los sorbos de cuerpos dormidos,
urracas saquean bombillas fundidas.

Las vidas con prisa anuncian la muerte.

















viernes, 5 de mayo de 2017

ES POR MAYO.....



Tú eres quien mejor conoce´
las razones por las que este infante
no deseaba ser ciudadano en esta Tierra,
quien sintió la alegría y la dureza de nuestro parto
en un cuarto de pobreza y soledad,
el dolor en tu vientre acuciada entre las sábanas,
tú quien sabe de mi primer llanto provocado,
de mi reposar sobre tu pecho
en aquel viejo colchón de frío y paja.

Recuerdas las dudas de mis pasos,
mis balbuceos exigentes suplicando que acercases
la cucharilla de alpaca hasta mis labios,
templada con el misterio de tu fuego la ternura
en la mixtura de la harina y de la leche,
tú, la cuna de mis noches,
maestra sin escuela de mi primer abecedario.

Conociste el día en el que abandoné ilusiones
con aquella bicicleta de ruedas deshinchadas
dejada en un rincón de tu memoria,
el momento en el que escondí el amor
en el secarral de lo solemne y lo vacío,
cuando dejé morir la palabra pensando hacerme fuerte,
obligándome a no llorar,
con un corcho impuesto a la botella de sentimientos,
pensando así ser hombre
siendo aún niño.

Y me viste dormir mil días
abrigado con la oscuridad de mi corbata,
nudo fatuo con el que oprimí mi cuello
como sostén de pereza de mi mirada intransigente,
me viste enterrado en vida
dentro de un ataúd dorado,
y volviste a ser consuelo de momentos tardíos,
frases sabias con silencios cuerdos,
otra vez maestra
de los tiempos del renacer entre las lágrimas,
otra vez paciencia
de mi rebelde desconocimiento de los campos
narrados con tus dichos.

Han vuelto, Madre,
a ser vidrios nuevos tus ventanas viejas,
he vuelto a las puertas de tus ojos claros
consagrado en lo sincero de encontrarte,
has vuelto a mi
aunque nunca te fuiste,
he vuelto a tus ventanas para pintarlas con el tiempo.
































domingo, 30 de abril de 2017

ACERAS DE NUBES



Cada línea en blanco es una etapa
para volver sobre los pasos
hacia nuestro crisol armonioso de respuestas,
cada línea en blanco es una apuesta
hecha de trozos de papel
sobre los que esparcir la tinta,
trozos que se envuelven en nuestro permiso de existir
con los que alimentar las margaritas
que se inflan de preguntas,
nacidas en aquellos días
en los que nos creímos huérfanos.

No perviven las distancias que separan sentimientos,
no existen los mares diferentes,
ni fronteras ni barreras,
en este día en el que tantos labios recitarán a un tiempo,
al compás de estas húmedas arenas,
la larga fila de estrofas
que ha de germinar en nuestros campos.

Y no ocultamos nuestra simiente de  Fe,
la esparcimos para que dance envuelta
en nuestro viento modesto,
siendo honesta entre su libertad de hojas escritas,
convertida en una nube de milagros
aún por rellenar de presencias y leyendas.

Cualquiera Norte o Sur nos lleva
a hacernos orilla entre los barcos,
con el brillo azul del cielo abierto en tus ventanas
y el verde de las huertas en mis puertas,
con la luz que encala tus paredes
y el granito enmohecido de emociones
en los portales de nuestros juegos infantiles,
Sur y Norte de descalzos pueblos viejos
afirmados como salvas del futuro,
señales de la rosa de los vientos,
cimientos con los que rescatar de nuevo
aldeas decaídas en olvidos.

Pues este día que ha llegado,
escalando de la mano a mis tejados
o trepando a tus terrazas blancas,
le encendemos velas a la Luna y a la Vida,
y entonamos canciones de memorias,
hablamos en la unidad de los poemas renovados,
piedras engarzadas en el oro de los días
y en la plata de las noches
de nuestro calmo mar de encuentro.

Lanzo al aire el sedimento
de los valles de mi nación de los mil ríos,
cruza el cielo de nuestro Atlántico común,
y se posa en el picón que han regalado tus volcanes.

Ahora cantemos juntos
porque llegó el momento
de templar los timples y afinar las gaitas
e interpretar folías y foliadas como una sola melodía,
es el día de tallar los petroglifos
con los versos de los celtas y los majos
y rendirle pleitesía a nuestras tierras.

En la Villa de Teguise son de nubes las aceras.....












miércoles, 19 de abril de 2017

HOY TE ESCRIBO



Hoy redacto este mensaje
camuflado con la horma de unos versos
para contarte de toda la tortura
que en días grises amontoné en mis fauces,
de mis disculpas y culpas
trasladados en vida al refugio sombrío
de una choza de secas cañas.

Hoy desde la libertad te hablo
de aquellas veces que quemé las lanchas
con las que abordé islas negras
envuelto en el misterio de aprender,
convencido de que en la soberbia
se escondía la verdad,
de la travesía y escozor perdidos
en la existencia salvaje
que por instantes pensé sentir
sobre mis lagos angustiosos.

Ahora sé que he de informarte
de la escuela que es mi habitación,
del saber de sentirme un ermitaño,
de ese momento en que sorbo frases
y remuevo mi árbol fértil
para ver que sus frutos se desprenden,
tras dejar en el correr del tiempo
todos los murmullos esclavos
que fueron mi difusa propiedad.

Termino esta misiva
confirmado en el saber que nada tengo,
que no le exijo a los demás su coherencia,
y que todos poseemos un archivo
donde ocultar contradicciones,
tal y como disperso de mi despensa
la memoria de la asfixia y del veneno
perdidos en el siroco desplazado
a la frontera y abandono de la nada,
exhalada en las ascuas del pasado,
respirada en el rocío del presente.

domingo, 16 de abril de 2017

VIVAMOS


Vivamos donde cualquier vacío
se convierta en pupitre de nombres grabados
con un buril de punta roma,
leamos en ellos
la gerencia de los arrabales del alma.

Callemos cuando nos ordenen no hablar,
cribemos los momentos
en los que la memoria nos demande
la catarata de una frase,
de una palabra.

Seamos el fortín de los gestos milenarios,
el compendio de los cismas ciertos,
volemos bajo siguiendo el surco
de las olas que perecen,
amainemos en la dársena de nuestros puertos.

Construyamos barcos para nuestra fantasía
como un Noé contemporáneo,
redactemos cartas con destino y sin remite
con la tinta que olvidada en los cajones
calmará la sorna
del augur de los naufragios.

Calculemos el valor de cada sílaba
pesándola en una báscula de orfebre,
podemos la ilusión de los jardines
hasta verlos reverdecer con nuevas hojas,
reguemos huertos de clemencia
con los brazos entregados
al invierno inclemente.

Roguemos,
oremos,
por la plata de los días presentes,
por el óxido de aquéllos que se postran
a los pies de la locura.

Seamos por veces correa transmisora de fonemas,
otras la voz para los pinos,
alazanes que calcen herraduras de madera
fajándose en las lides
de la contienda de la paz de las ideas.

Pues a veces quiénes somos
ha de volvernos mudos
para recitar un millar de pensamientos,
y limpiar la corteza de nuestro árbol
hasta continuar henchidos de razones,
hemos de cortar con tijeras áridas el cielo,
o atar ante nuestros pies un hato cuerdo
de versos en caída libre.

Y nos parecerá un abismo
lo que es aire respirado de la vida,
y a veces respirar se nos volverá sima,
estancia donde filtrar truenos
o camuflaje para un grito de cansancio
en nuestra carrera de obstáculos,
o sentirnos el pulgar de un niño
donde enredar los horizontes.

A veces una duda
nos transformará en coro valiente
con el que despedir pasados,
y convertirlos en recuerdo de alegría
cuando nuestra llave cese de lamentar
las puertas que se abren
de par en par a lo intuido,
y unas sandalias rotas
se abandonen entre las arenas
para confirmar el caminar,
descalzos.

jueves, 13 de abril de 2017

MUJER DE CALLES HÚMEDAS




Quedan las estampas ciertas del plañir de tu pueblo,
la parábola inquieta de tu perfil
empapándose de las gotas voluntarias de tu lluvia,
tu propio llanto de meseta
dictándome razones para amarte
ante la mar rendida a nuestros pasos,
queda mi fuente abierta,
adivinada por ti
en las mañanas de aquel Julio adormecido.

Guardo de tus senderos rotos el perfume,
el equilibrio de tus tiempos
en la pléyade inocente de tu garganta,
guardo y encumbro tus lamentos,
la sugestión perfecta de lo imperfecto
en nuestros ojos agotados,
hebras que fueron unidad de dos orillas.

Dejo dentro de mí un altar para el recuerdo,
mil secretos guardados
acostados en mi lado cauto,
tu calidez en una estancia de mi alma,
prendido me quedo en una llama
que me ayude a seguir viéndote.

Verte como eres,
contemplarte como siempre quise hacerlo,
como niña que creció involuntaria,
mujer alimentada de renuncias
y jirones de tormentas,
amamantada en unos pechos secos,
dama de combustión y dolor en la mirada
para el duelo insistente de su selva,
mujer de acorde suave
cubierta con su capa lánguida de historias,
mujer que siempre serás
niña y círculo generoso de tus calles húmedas.







viernes, 7 de abril de 2017

Y TÚ RECUERDAS.....



Vístete con el roce de los recuerdos,
la añoranza de tu abuela hilándote las trenzas
con su peine de amor callado,
retoza en la congoja de haber nacido sola.

Enciéndete de nuevo en tus ascuas,
cocina con la ilusión una sopa de mote
en este invierno muerto,
llámate ante el temple de tu verano,
búscate con una excusa
para ocultarte entre los frutos en sazón
dibujados en tus viñetas de niña.

Recibe la lluvia en tu manual en blanco,
encharca tus renglones
con la pasión y compasión de adivinar,
de conocer cada pétalo
y encontrar sabiduría entre su savia.

Vuélvete hacia el alba,
respírala en el valle,
en la montaña y en el cañón de nubes.

Ve hacia los viejos muros
y alégrate,
pues te esperan lápidas de rabia.

Límpialas con tu sonrisa,
posa rosas frescas en cada tumba,
en todas ellas,
en las amadas o temidas,
en las de piedra y cruz de mármol,
en las sin nombre.

Se ha cerrado la metralla,
han firmado el abandono de la noche,
recuerda las vainas de metal
y olvida el escozor de las balas de tu alcoba.














martes, 4 de abril de 2017

ADIVINANZAS


Traemos el Alma arrostrada con utensilios parcos,
la espalda contraída tras los combates,
una puesta de mar en las pupilas
y la interrogación en nuestros dichos.

Guerrilleros somos
en el encierro de este hangar de costumbres,
fusileros de maniobras
en la nueva religión de los crepúsculos,
soldados para el aluvión
de la quimera imprescindible.

Nada es nuestro;
solo propietarios de la señal entre los dedos
del alcanfor del río,
de la pulsión de las raíces,
la soledad para compartir consignas en la aurora
y un emblema de lino
fruncido con costuras invisibles.








sábado, 1 de abril de 2017

FLOR DE ORILLAS


No me resulta fácil ser
arquitrabe de mi mismo,
ni tampoco de los otros el dintel
que soporte el peso de sus muros,
pero al menos sé que desde este laberinto
de Centauro que soy por mis herencias
puedo cruzar las puertas de los siglos,
superar los valles que alimentan
un presente encadenado
a las arenas que devoro en la impaciencia,
saberme valiente ante tu obra,
consignar entre los dedos
los arillos del encuentro.

Y si de tu mar se desprende
esa ola sublime que inunde mis entrañas,
esa ola con la intensidad del fuego
que tu nombre secreto me hace imaginar,
cortaré los lirios rojos que tú amas,
los postraré abiertos en tu maduro pecho,
ofrenda de la pasión que mi razón
quiere avivar en ti,
péndulo locuaz que analizas mi espíritu
en la sima profunda de tu mirada fugaz.

Con mis frases de Centauro,
con mis cuartos al galope en esta tierra,
atravesaré las soledades
cabalgando en el rocío de tus prados,
en la aurora de tus soles,
y dispararé mis flechas en el centro del sendero
en el deseo de alcanzar entre tus tildes
mi presencia herrada,
escudado en las palabras cual un fuego
escogido en el hogar que es tu morada.

Me entregaré completo,
hombre desnudo de corazón abierto,
erguido por la fe
que en tus ojos y en tus manos se extienden,
en naranja, en el azul y el verde
de mis firmamentos esenciales,
en esencia desnudo en alma y cuerpo
frente a tu frente incandescente,
con el corazón incendiado de sonidos,
de labios abiertos
a la sorpresa de tus besos,
a la sal de tu piel
erizada en el deseo de los truenos.

Me entregaré consciente
tendiendo mis raíces en tu cuerpo.
en la danza de tu piel sobre los poros
de mis silencios rotos.

viernes, 31 de marzo de 2017

PLUMA DE TARDE Y AGUAS


No menguan los instantes
que tus frases rozan,
ni se borran los minutos
cuando te ausentas.

Flota cada noche en mis moradas
tu voz de incipiente incienso verde.

Boga en la penumbra
el canto imaginario de tus cejas,
leo entre la llama de una vela blanca
el Todo de este tiempo,
el Ahora presente entre nosotros

Me vuelvo jinete
en cabalgada hacia los prados
donde presumo que te apostas,
calzo espuelas de aires suaves..

Floto ante la carantoña de los vidrios,
rumio versos sobre el diván de lluvias,
en estas líneas breves
redactadas con la pluma de mis tardes



domingo, 26 de marzo de 2017

ALMA LUNA


Tres Lunas sobre tu pecho
de llanto y risa,
de sal y miel.

Sobre la luz de tu cuerpo
colgante de piedra y algas
cubre tu cuello con lluvias,
remedo de mareas vivas
abrigando en sus destinos
el temporal y la calma.

En tu calma y en tu viento
dos dunas de arenas claras,
dos que rocían la vida
con pasión de cielos llenos
y visión de tu Alma Luna,
aliento para alimento,
amor de mujer y madre
de mar de tu piel extensa,
menguante, creciente y nueva,
de pez que nada en tus poros
girando rebelde y puro,
sincronizando tus olas
de noches plenas y Otoño.

Sobre tus dunas el fuego
y el agua de tus caminos
siembran de huellas calmadas
la canción de tu presente
siempre libre, siempre tuyo.