jueves, 29 de junio de 2017

EN LA LIBERTAD DE SER


A la par de tu vida me remuevo,
marea que no cesas de crecer con las palabras,
me disuelvo voluntario entre tus aguas
con los sueños compartidos que reflejas,
en esta senda que te muestro,
que me enseñas.

A mi lado te percibo
en el roce de tu aliento y de tu acento vivos,
en tu piel madura
que me toca cual brisa suave en madrugada,
imaginada
por lo escrito entre los cielos
que nos lleva hacia el encuentro.

Por ser quién eres,
marea sin descenso,
me inundo de ti,
queriendo que me busques
envuelto entre papeles que te leo,
recitando para ti todas las luces
que he creado en vendavales,
y te hallo corrigendo para mi tus frases libres
que me enredan de ternura,
a la par que me desvelo entre mis noches
deseando encontrarme con tus ojos,
con tus brazos,
con tus párpados,
en humilde sensación de completarnos
a través del sentimiento concebido
en la flor de nuestras rimas.

HABLAN DE NOSOTROS


Sentados sobre el granito herido
hemos hoy vuelto a palpar
en los sargazos sarmentosos el afecto,
a escuchar en su voz viva
el nido inmortal de su entereza.

Han vuelto a hablar las algas.

Hoy han vuelto
para dialogar con los cormoranes,
espectadores en las estacas
de los fondos velados,
para brincar con conchas y caracolas
que aparentan muertas
pero aún respiran la sensatez
del calcio y de la sal.

Han regresado a nuestras manos
sus sílabas lentas
a pronunciar nuestro apellido,
el que en esta existencia premiosa
habíamos negado y olvidado.

Han retornado para hablar de ti y de mi,
de los días dolientes
en los que perdimos nuestro albedrío,
de nuestro oleaje de ida y vuelta,
de la resonancia conjunta
hospedada bajo un mojón
marcado por medio siglo de inquietudes.

Ha vuelto la mar
a nuestros dedos engastados de desidia
para hacernos convivir
con lo que se supone inerte,
para tallar un costal
con la quilla vieja de nuestra nao.




lunes, 26 de junio de 2017

DE HOJAS Y FLORES


Las lluvias nos entregan un manual blanco
en el que nos dicta el resbalar de sus gotas.

Nos encharcamos en sus renglones
con la pasión y compasión de adivinar,
de conocernos,
de discernir en cada pétalo
y encontrar entre la savia
sabiduría.

Al fin y al cabo
somos hoja o flor caminantes del aire,
caídas desde los árboles diversos,
iguales y distintas,
habitantes en el mismo estanque,
separadas o unidas
en las mismas aguas turbias o puras.




sábado, 24 de junio de 2017

CANCIÓN DE FINAL DE RUTA



Cuando la Luna se agriete
dejará un reguero denso tras de mí,
una señal intermitente en la que veré correr
el acerbo antiguo de mis oraciones.

No castraré el tiempo con demandas
ni reclamaré presencias,
levantaré paciente sobre el laberinto de los años
el confín y frontera de mis indultos.

Sentado sobre el banco de las ideas
cataré el vino dulce de la longeva malvasía,
alzaré firme la copa de los días idos
para brindar por los castaños
sin el afán de verlos medrar,
y narraré historias increíbles
para quiénes las quieran escuchar
entre el crujir de mis recuerdos.

Recorreré el Mundo
en la parca compañía de mis piernas,
cosiendo los retales
con los que distingo el andar vecino,
no siendo ni lamento ni quejido,
solo eslabón de sonrisas,
silencio y sonido regalados
sobre una alegría de teselas.

Cuando le cante al aire canciones insonoras
se abrirá por momentos en mi pecho
un manantial de interrogantes,
un cruce hirsuto de sonidos
y apóstrofe acostado
ante el semblante de los tiempos,
metamorfosis de toda la lentitud
custodiada en un reloj de arena,
un minuto para la vida
y una hora entre el roce de las voces
que me narran en la sombra mansedumbre.

Me distraeré entre las abubillas y el romero
haciéndole gestos a los Soles inauditos,
buscando conocer,
excavando con el cuenco de mis dedos
hoyos en las fincas lejanas,
hurgando en el río de las garzas pacientes.

Naceré cada amanecer,
viviré cada día,
por veces rodeado por el sopor de la duda,
muchas otras en la fe al encontrar en los badenes
las flores salvajes como resorte marginal de luz.

Viviré atento para despistarme,
para perderme escuchando la canción de un grillo,
o para encontrar entre las zarzas
dónde se aposentan las luciérnagas,
viviré para lo ligero y lo constante
de no sentir tenazas aferrándome las uñas,
observado por los vecinos
de los parajes de las altas amapolas.

Para la vejez que se me anuncia,
clara entre laureles y paredes claras,
pediré la libertad de ser un niño
de manos ardientes para sanar la Luna,
la sabiduría de no saber nada
para sentirlo todo,
una azada mellada con la que sembrar de vida
un jardín menudo de aguas y de juegos,
un bosque de tulipanes para dormir entre colores
con los que separar el Cielo
de sus viejas hojarascas,
la paciencia sobre mi frente ajada,
abierta a la sonrisa de todas las verdades,
y unos pies ligeros con los que recorrer
las cuestas tardías que me lleven a la meta.









martes, 20 de junio de 2017

VOLVER (II)


Que a salto de mata y viento
cantemos,
a voz en grito,
a la lluvia que nos done la Virgen de la Cueva,
que por la noche de San Juan
robemos los silencios de los carros y portales,
y fabriquemos flautas de saúco
en las tardes de un verano intermitente.

Que por Invierno se nos hieran las rodillas
hasta volverse huellas
sobre el lodo y sus canicas estrelladas,
que levantemos cabañas de viejos troncos
para recordar ser tribu,
y que hurtemos tizas blancas
con las que dibujar en las paredes.

Y planeemos nuestra fuga a la hora del recreo,
para escondernos
entre las olas frías de Noviembre
o para arañar minutos sentados en un banco,
devorando pétalos de rosas,
retando horas,
observando en el salto de los peces
su salpicar minúsculo de escamas.

Que seamos niños sin zapatos
prestos a ensuciar de barro sus talones,
niños sin sombra lanzados en carrera
por la cuesta que a la mar nos guíe.

Inventemos un lenguaje
con palabras imposibles.











martes, 13 de junio de 2017

UN POEMA EN LA CALLE


Mis mañanas son el cuenco
de humildad de días neutros
donde se imprime despacio
el bosquejo de mi curso.

Una huella aporta calma
en mis tardes arboladas,
conjura de ritmos cautos
donde revivir canciones.

Si una frase se revuelve
en la ceguera de un búho
mis noches apagan vientos
en mi mente vuelta hiedra,
llama de rima latente
para subrayar a oscuras
el contorno de mi lecho.

Hay un presente sentido,
un futuro que no importa,
hay poemas en la calle
con los que celebrar la vida,
palma blanca de una mano
extendida sobre el lienzo,
suelo pulido de estrellas
para iluminar temores.







domingo, 11 de junio de 2017

A VECES SOMOS.....



A veces quienes somos
ha de volvernos mudos
para recitar un millar de pensamientos,
y limpiar la corteza de nuestro árbol
hasta continuar henchidos de razones,
hemos de cortar con tijeras áridas
trozos del cielo,
o atar ante nuestros pies un hato cuerdo
de versos en caída libre.

Y nos parecerá un abismo
lo que es aire respirado de la vida,
y a veces respirar se nos volverá sima,
estancia donde filtrar truenos
o camuflaje para un grito de cansancio
en nuestra carrera de obstáculos,
o sentirnos el pulgar de un niño
donde enredar los horizontes.

A veces una duda
se transforma en coro valiente
con el que despedir pasados,
y convertirlos en recuerdo de alegría
cuando nuestra llave cesa de lamentar
las puertas que se abren
de par en par a lo intuido,
y unas sandalias rotas
se abandonan entre las arenas
para confirmar el caminar,
descalzos.


domingo, 4 de junio de 2017

LA MEMORIA DE LOS ARCOS



Imanes con sabor a vino blanco
y gargantas de licor hirviente
esparcidas entre las lluvias del invierno.

Veinte años casi imberbes
volando en los colegios del deseo,
atravesados de ansiedad
sobre el filo de las noches de tabernas
y de la embriaguez del baile.

Paredes salpicadas por líneas húmedas
y encuentros renqueantes,
espaldas aclimatadas a las goteras,
pies silvestres
empapados de callejuelas del viernes.

Viejos soportales de nuestra juventud
donde ocultarnos de ojos ajenos
entre sombras escogidas,
habitaciones abiertas
desde las que rogar un beso,
arcos bajo los que sugerir
caricias furtivas de viento frío.

Veinte años para caminar noches,
vacilante al regresar al hogar
a protegerme ante el viejo radiador
donde secar mis zapatos,
con su perfume guardado en los dedos
para envasarlo en el jarrón
de nuestra unión de aromas
y nudos de secretos.




viernes, 2 de junio de 2017

NUESTRA LUZ ENTRE LAS LÁGRIMAS



Ha sido nuestro trecho pedregal del miedo,
pasos de la infección de nuestras llagas,
y ahora somos curvas de vida
que se encuentran sin reclamos,
sin siquiera ninguna petición
más que el sentimiento
y la paz de vernos reflejados
uno en otro y en nosotros.

Descansemos,
abandonadas las manos en un roce,
recostados sobre un colchón viejo,
encontrándonos entre las lágrimas
que han creado cristales puros
en nuestra lámpara diáfana,
encendida inventora de estrellas
y fundadora del arco iris del destino.

Amémonos,
siendo, sin cuerpo,
espíritus nuevos que nada pidan,
amémonos envueltos de silencio
entre el vidrio del viejo llanto,
con la fe de observar el tiempo en fuga
en nuestra habitación de cielo claro.

No dormiremos.

Callados ambos
al culminar el día se irá el cansancio,
se irá con la velocidad perdida
de la huida de los instantes pardos
y la mirada unida en nuestro techo.